Bajas pasiones

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad… Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13)

Bajos niveles de conciencia sin la preeminencia del amor de Dios  o de la negación persistente de su  plan divino, que se han enseñoreados como un estigma maligno en sus más variadas manifestaciones, tales como el odio, la venganza, la ira, la apatía, el remordimiento, el desprecio, etc., representan un proceso de modelar emociones negativas o bajas pasiones que  contaminan la integridad del ser en el plano físico y espiritual. Inciso: La concupiscencia y las bajas pasiones poseen la intencionalidad de obrar en el terreno de los anti mandamientos. “Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones” (Santiago 4:3)

Pese a estas deplorables y decadentes particularidades, cónsonas a los estratos más bajos  del “mapa de la escala de conciencia”, o característico de las zonas que se hallan por debajo  del nivel de coraje o valor (citadas algunas de ellas en el párrafo anterior), el ser humano en términos generales desconoce o se niega aceptar, que ese conjunto de conmociones somáticas asociadas con alteraciones desfavorables al buen estado de ánimo, segregan en exceso sustancias como la adrenalina, el cortisol, la mixtalina, dopamina, etc., que a la luz de los hechos y verificación científica fundamentada por la psiconeuroinmunología, impactan dañosa o nocivamente la correlación orgánica entre los sistemas nervioso central, endocrino e inmunitario

Por otra parte, la doctrina mariológica como disciplina teológica de la iglesia católica, se sustenta  en el  dogma de fe en la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, y a su vez comprende el complejo integrado espiritual de prácticas religiosas (de influencia mariana), que tienen como propósito fundamental el “auxilio de los cristianos”.  En ese marco, la oración y la meditación contribuyen efectivamente a erradicar, disminuir o estabilizar tales emociones, en un todo conjugado con la mente, el corazón y el espíritu: en plena consonancia con un ser integral. A través de la oración y meditación, se logra la orientación y  energía del Espíritu Santo, permitiendo ingresar de esta forma a lugares que son ocultos en el corazón y la mente: y con ello generar pensamientos positivos. 

Cuando se agregan pensamientos positivos a cada momento de la rutina diaria, todo comienza a captarse de modo distinto. Y esta renovada postura de ver la vida, para nada en el plano de lo absurdo, o afincado en un sistema de evasión, o en el deseo fantasioso de rellenar ciertos vacíos existenciales. Al contrario, este enfoque positivo está integrado en nosotros. No es negar la realidad, no es jugar a la felicidad utópica, no es andar despistado en todo lugar, porque este es un sistema que está al servicio del ser humano. Por eso los pensamientos positivos y las emociones altas nos llevan a establecer una actitud proactiva, no para negar los problemas o conflictos, sino confrontarlos con confianza y seguridad en la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Al asumir definitivamente como proyecto de vida la conversión del individuo con un renovado pensar y proceder sostenido principalmente por Dios y su Divina Misericordia, la integralidad espíritu, corazón y mente se redirigen hacia la verdadera felicidad. Téngase presente que el espíritu domina el corazón, el corazón a la mente, la mente al cuerpo, y el cuerpo se subordina a estos tres (espíritu, corazón, mente). De por sí, el cerebro suele acatar las reacciones, acciones u órdenes del corazón, lo que determina, según la neurocardiología, que el corazón es otro cerebro con absoluta inteligencia independiente. Tiene la capacidad de comunicarse con el subconsciente de forma directa. En el corazón hay 40 mil neuronas, hay 1300 conexiones bioquímicas. Por tanto, pensamiento netamente positivo puede transformar favorablemente la bioquímica del cuerpo entero. “Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida”  (Proverbios 4: 23)

Por todo lo anteriormente expuesto, el corazón es el verdadero líder del ser integral en la dimensión física de lo natural, por lo que es trascendental mantenerlo entrenado, fortalecido y limpio, a través de la oración y meditación, las cuales entre otros beneficios, nos ayudaran a contrarrestar las enfermedades físicas y en esencia las espirituales.

Entonces, es tiempo de ampliar el concepto de salud hacia un espacio holístico e integral donde sepamos los inmensos beneficios del pensamiento positivo fundamentado en  la oración, la meditación y  la motivación. Con ellas se pondrán en funcionamiento la segregación de otras sustancias tales como la endorfina y la encefalina, y así iremos por todas partes con sustancias que nacen desde la gratitud, de la sabiduría, la generosidad, etc., y en todo caso estaremos dotándonos progresivamente de los siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, temor de Dios, fortaleza y piedad.

Corolario: Las emociones contaminadas nos llevan a un estado perenne  de alerta, de pasividad o inacción;  a situaciones de incertidumbre, de conflictividad irracional por absolutamente todo y a actuaciones impulsivas;  a momentos de apatía y bipolaridad; etc. Y estos estados no son beneficio para el ser humano. Por lo que la oración y la meditación son  formas de contrarrestarlas. Nunca olvidar que la misión redentora y purificadora consiste en cuidar nuestro templo, el templo que el Abba Padre  nos ha otorgado…

Fuente: “Perspectiva Económica y Académica Contemporánea”. UNET. Años: 2018 al 2021.

Pedro Morales. pedromoralesrodriguez@gmail.com  @tipsaldia. WhatsApp: +584168735028