Advertisement

Celebro la radio que transformó mi vida

Radio Fe y Alegría Venezuela cumple 50 años, han sido cinco décadas de mucho trabajo, constancia y perseverancia, un sueño hecho realidad a muchas manos. El padre José María Vélaz, el padre Javier Castiella, el señor Gerardo Morreal, el padre Orbegozo, el señor Luis Sasieta, la hermana “Teresita” Parra, el señor Rafael González, Raiza Cepeda, Gerardo Lombardi, Carlos Krisch, Iris Mirabal, Guillermo ‘Willy’ Perroni, Rogelio Suarez, Javier Barrios, Dora Díaz y otro montón de gente que, como ustedes y como yo, hemos puesto el mejor de los esfuerzos y el más profundo cariño en esta herencia que hemos recibido.

Este día doy gracias a Dios y a la Virgen por haber permitido que esta institución llegue a los 50 años contando y anunciando historias, momentos y cuentos de nuestros pueblos, comunidades y caseríos de toda Venezuela. En estos años de trabajo en el Movimiento Fe y Alegría, y especialmente en el Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA), he tenido la maravillosa y grandiosa oportunidad de tener a mi lado al señor Rafael González, una biblioteca viviente que ha experimentado muchos momentos y ha desarrollado muchos proyectos para esta institución.

El señor Rafael González, ya jubilado del IRFA, ha sido la persona que la vida me puso al lado para regalarme cuentos, historias e indescriptibles momentos de este bonito andar. Desde su llegada a la radio en El Junquito, en Caracas, cuando se encendió el primer transmisor hasta su posterior traslado a Campo Mata, en Anzoátegui, a bordo de una moto para formar y acompañar el inicio de la emisora que conquistaría el oriente, Radio Fe y Alegría Campo Mata.

Con el señor Rafael he tenido la oportunidad de saber cómo se produjeron los primeros materiales educativos para las comunidades indígenas Kariña y cómo se llegó a la estrategia de quedar sábado a sábado para distribuir los materiales; también me ha contado de las miles de fiestas que tuvieron que acompañar y animar por el rol fundamental que juega la radio en la vida de los pueblos. En fin, han sido más de 25 años, en mi caso, escuchando y recreando en mi mente tantas historias, recuerdos, sueños y esperanzas que han transformado mi vida.

Doy gracias nuevamente a Dios por todos estos años vividos, compartidos y luchados con tanta gente, por todas esas cosas que uno se imagina puede hacer y ofrecer para que sigan construyéndose tantos sueños.

Una historia compartida

Mi historia en este IRFA, hoy Educomunicación, inició en Anaco, estado Anzoátegui, en el febrero de 1997. Allí puedo recordar a la señora Carmen Terreri, a Tahli, Marycruz, a Zeus y los innumerables viajes a Campo Mata para llevar y recibir las instrucciones que debíamos seguir sábado a sábado para atender a los participantes. Tengo también muchos recuerdos bonitos de la señora Aracelis Millán, quien era la coordinadora del Centro Comunitario de Aprendizaje (CCA), y de Roberto Castillo Cardier; ella, sin duda, fue la maestra que me enseñó mucho de lo que sé sobre la educación de jóvenes y adultos. Fue una consejera, acompañante y mentora; hacía hasta lo imposible para que nadie se retirara, para que nadie se quedase atrás. Ese CCA tenía, en aquellos años, unos 450 participantes, era un centro inmenso y para mí era todo un reto ser el promotor de IRFA Anaco.

Hoy también quiero recordar a la señora Flor, una mujer que tenía unos 70 años y con un empeño de superación que la impulsaba todos los sábados a asistir a sus clases de primaria. Luego logró egresar como técnico medio en Contabilidad y sin más, se inscribió en la universidad. Ella dejó huellas en mi corazón.

El mundo de la radio

Y la radio, la señora que festejamos en el presente, me tocó e impactó años después; desde que inicié este camino en el IRFA, sabía que estaba, que existía y que había mucha gente que hacía radio, pero poco me involucré con eso. Y fue también el señor Rafael quien me invitó a descubrir este otro mundo cuando le dio por instalar muchas radios, una de ellas fue la de Ciudad Bolívar. No recuerdo con exactitud el paso a paso, pero sé que por semanas nos encargamos de buscar todo y un día me dijo «nos vamos a Ciudad Bolívar». Llegamos con todos los “coroticos” y nos recibieron Rafael Guerrero, Carlos Marcano, Milagros Valera, Belén Sánchez y otros compañeros emocionados por esa nueva emisora. En ese entonces, el padre Sabino Izaguirre era el director de la región Guayana, pero el señor Rafael se lanzó a montar esa emisora que no era de su región. Yo supongo que eso ya estaba conversado.

Luego de esas emisoras siguieron muchas otras. Él las soñaba, diseñaba el plan y ¡cata plun!, se montaba. Pensaba una radio en Borota, Sabana de Uchire, Ekaru, Anaco, Pariaguan y en otras comunidades del estado Anzoátegui, especialmente en la zona Sur.

La vida compartida

Un dato importante en esta historia: Fe y Alegría y el IRFA me ayudaron a hacer posible muchísimos logros personales. En este camino, gracias al IRFA pude pagar mis estudios universitarios para egresar como Técnico Superior Universitario en Anaco y años más tarde me permitió cursar la licenciatura en el Centro de Profesionalización para el Aprendizaje Permanente (CEPAP); un convenio que tenían Fe y Alegría y la Universidad Simón Rodríguez, que no fue nada sencillo. Allí experimenté muchos momentos de molestia y frustración. Tal vez, lo propio de estudiar a distancia, donde cada participante marca su rumbo, pero también porque muchas veces uno siente que el que lo acompaña tampoco lo entiende. Y en esos momentos, uno se debate entre dejar las cosas a medias o terminar para no quedarse derrotado. Esa es una lucha que seguramente han atravesado muchos de nuestros chamos y chamas. También, gracias a un convenio que gestionó Gerardo Lombardi con la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA) de Maracaibo, me animé a estudiar Comunicación Social, también a distancia. Viajaba cada 15 días de El Tigre a Maturín. En esta etapa me acompañó Adaybelice Figueroa, quien estaba dos semestres más adelante, también Jhonny Tovar, que hoy está cerca de graduarse de profesor, Romer Bastardo y Yelitza Maestre, a quien Dios tenga en la gloria.

Así pasaron muchos años y momentos que me enraizaron en este programa de educación para jóvenes y adultos. Personas con las que he hecho amistad y hermandad. Nombro algunos como José Paris, Maryori, Jhony, Junior, Shirley, Sandra, Oly, Raiza, Jennifer, Anita, Mirian, Carmelo, Rafael Aponte, Raquel Velázquez, Lissu Mata, Rinna, Mary, Sara Marcano, Carmencita y un poco de gente bonita que me ayudó a crecer y transformar mi vida. No se me sientan mal los que no menciono, pero, en fin, no quería dejar pasar este día sin contar como estos 50 años han generado un proceso de formación, personal, espiritual y social.

Dirigir Fe y Alegría Educomunicación

Hoy, también con estas líneas, quiero agradecer la compañía, cercanía y trabajo en equipo que en los últimos 7 años y unos meses me han permitido estar al frente de Fe y Alegría EduComunicación. Solo, nada es posible. Es el equipo el que ha hecho realidad lo que hemos estado forjando los últimos años. A Dios, una vez más, gracias por tanto. A los padres, gracias por la confianza y compañía. A los directores regionales, los de centros, a los equipos de promotores, a toda la gente de la radio, a los vigilantes, a los y las personas de mantenimiento, a los voluntarios, participantes y radioescuchas: Dios se lo pague.

En estos años, el trabajo me permitió sentir y vivir desde muchos lugares y centros educativos, siempre con la misión de hacer el bien y hacerlo bien, como rezaba el lema de los 50 años del Movimiento. Las visitas por El Nula, Guasdualito, Machiques, La Guajira, Tumeremo, Santa Elena de Uairen, Tucupita y sus caños, Puerto Ayacucho, Valera y Boconó. Al igual que otros lugares que visité para animar, todos fueron el epicentro para reafirmar el compromiso y seguir soñando y sabiendo que hay mucho por hacer en lo educativo, en lo comunitario, en lo social y, sin duda, en la firme convicción de que sí hay esperanza, sí hay deseos de formarse, hay interés por seguir creciendo. El reto es cómo atender y transformar las necesidades en propuestas posibles, innovadoras y de calidad para seguir conectando el corazón, la mente y las manos para continuar dignificando la vida.

A las comunidades indígenas del Delta, al pueblo barí, yukpa, wayú y pemón gracias por habernos permitido estar y seguir cosechando con ustedes en esta mezcla de cosmovisiones. Este es y sigue siendo un reto inmenso, como les conté de las historias del señor Rafael con los kariña. Sé que desde El Tigre se intenta retomar y restablecer lazos de trabajo con algunas comunidades pero no es sencillo, ni tampoco se logra en un ratico. Es necesario estrechar lazos de amistad y, sobre todo, tener un proyecto compartido.

El futuro y el reto de crecer desde nuestras raíces

Este proyecto, que nació con el firme propósito del padre Vélaz de hacer de cada casa una escuela con la presencia de la radio, hoy lo multiplicamos con opciones y alternativas multiplataforma, pero acá no se acaba el reto, ahora es que hay camino por hacer. Es un proyecto que debemos pensar para la nueva era y los nuevos públicos, pero, sin olvidar las raíces y la emoción que la radio sigue transmitiendo y contagiando en cada lugar de Venezuela.

Y, justamente, para que esta institución siga construyendo raíces profundas, necesitamos cautivar, ilusionar, motivar y comprometer a las nuevas generaciones. Hago mención especial a esos chamos y esas chamas que van dando ejemplo de trabajo comprometido y profesional por el desarrollo de EduComunicación; a los jóvenes del equipo de comunicaciones de Maracaibo, el equipo de trabajo de Trujillo, Machiques, Distrito Capital, Tucupita, Puerto Ordaz y sin duda, mención aparte para los orientadores voluntarios. Pero no, nos asustemos que todos somos chamos y chamas.

A todos y todas, mil gracias y un abrazo fraterno…

P.D.: seguimos en el Movimiento para soñar y construir un verdadero camino de transformación y Educomunicación.

Dios nos bendiga.

Sigue todas nuestras entrevistas y la información que se produce desde las regiones uniéndote a nuestros canales de Telegram, WhatsApp y descarga nuestra APP.

Salir de la versión móvil