¿Cómo se encuentra la educación en la Guajira en tiempos de pandemia?

Foto: Radio Fe y Alegría Noticias.

La pregunta viene a propósito de una exigencia de los maestros en el país, donde la carencia de personal docente es un llamado de atención para el Gobierno de Venezuela.

Hablar de estrategia educativa en tiempos de pandemia es hablar de un oponente que debilita el campo escolar. Antes de la llegada de la pandemia, el municipio Guajira del estado Zulia ya venía mostrando un declive en la atención de la educación.

Este municipio fronterizo refleja un alto nivel de deserción escolar, en el que a diario se observa la presencia de niños deambulando por las calles. El impacto mundial por el brote infeccioso de Coronavirus opacó lo poco que se había hecho en educación, lo recuperado se vino al suelo.

Para escribir este artículo hizo falta mucha caminata por las escuelas cerradas de la Guajira, en las que la soledad y el silencio sepulcral desalientan hasta el más optimista.

Luego está el impacto de ver a los niños, niñas y adolescentes buscando dinero en la calle sin tener la mínima protección, sin tener algún cuidado por no contagiarse del virus que nos cambió la vida para siempre. La insistencia por vender aunque sea algunos gramos de café o comprar uno que otro litro de gasolina, da cuenta de la magnitud de necesidad que tienen estos chicos.

Lo anterior me permitió palpar la deficiencia y el deterioro de la educación que están más vigentes en el país que la propia pandemia.

Educación en crisis

“Todo ha sido un cambio. Aquí seguimos, somos los más desasistidos”, fueron algunas repuestas de los docentes consultados por Radio Fe y Alegría Noticias. Ellos calificaron de maratónico el planificar en medio de una pandemia.

Las noticias del virus expandiéndose sigue recorriendo los rincones del mundo, dejando algunos trabajos, como la docencia, casi paralizados.

En el caso del municipio Guajira, los docentes de las 170 escuelas ven incierto el cumplimiento de las tareas de los estudiantes. En las escuelas, unas ubicadas en los cascos urbanos y otras con difícil acceso, siguen teniendo una brecha importante entre clases a distancia, siendo esta una alternativa emanada por el Ministerio para la Educación en Venezuela.

Un 70% de los centros educativos del municipio permanecen cerrados, el personal que se mantiene allí asegura estar cansado de caminar para llegar a sus sitios de trabajo; algunos acuden al llamado de atender a los estudiantes y de realizar estrategias que alcancen un mínimo de responsabilidad.

Irama Larreal, profesora en el área de educación para el trabajo, manifestó que esta situación es muy pesada, ya que la escuela de Fe y Alegría es la única que viene haciendo un acompañamiento con los representantes y con algunos estudiantes.

“Aquí seguimos. Estamos cumpliendo con todo lo requerido y con nuestras medidas. En el municipio hay muchas escuelas que no han podido iniciar por los diversos problemas que enfrentamos en la Guajira como el transporte y el costo del pasaje”, relató.

“Somos muchos los que caminamos y nuestro sueldo no alcanza. Nos piden que trabajemos de manera virtual, cuando nuestra realidad acá es grave en el tema de servicio eléctrico, y en cuanto a la señal telefónica, ni decir. Entonces, ¿Cómo vamos hacer para seguir? Preguntas como estas me hago porque me piden que cumpla, muchos padres se quejaban. Quejas tras quejas. Los estudiantes no complementan las actividades y vamos empezando. Sin embargo, aquí animamos a los padres”, explicó Larreal.

Según explica Keinibell Palmar, docente de aula de Los Filuos 3, la situación se debe a que muchos estudiantes viven alejados de la escuelas, liceos y otros no tienen cómo llegar. “Hacemos las guías a mano porque no tenemos para imprimir y dejamos las actividades en una cartelera; los padres vienen y copian”.

Ofrecer clases virtuales en una zona donde se pasan más de 72 horas sin servicio eléctrico es una de las razones para definir la educación en el municipio Guajira como “caótica”; sin embargo, en algunos lugares los docentes se han organizado para ir de casa en casa y retirar los cuadernos de los estudiantes, acuerdan una fecha con los representante y luego los buscan.

En otras escuelas se limitaron a mantener las puertas cerradas, como en aquellas que se encuentran en la línea fronteriza del eje la montaña, de la parroquia Guajira. Allí los estudiantes no han asistido desde que llegó la pandemia de la COVID-19 en marzo de 2020.

“Caos total”

Entretanto, los representantes en su mayoría, se quejan de que sus hijos no tengan acceso al proceso de aprendizaje de sus hijos. “Se perdió la educación. Sabemos que tenemos el deber de ayudar a nuestros hijos, pero todo falla aquí. Nadie da solución de los problemas eléctricos y señal telefónica ¿cómo hacemos para que tengan continuidad en sus clases?”, se preguntó Luciana Camargo, vecina de la zona.

Según ella la educación en Venezuela se encuentra “en un caos total. Me da nostalgia ver que vivimos esto. Algunos docente están allí batallando”.

En los últimos años las escuelas de las cuatro parroquias del municipio Guajira han sentido el olvido por múltiples factores desde el punto de vista de las estructuras. Los centros se convirtieron en depósitos de pupitres rotos.

Aunque se trató de entrevistar a los responsables de la educación en el municipio, ellos no pudieron ser contactados y así acceder a estadísticas sobre cómo marcha la pandemia, o qué planes se tienen para resolver esta situación.

Los retos de un nuevo año escolar, según organismos internacionales

En América Latina y el Caribe, donde la mayoría de los alumnos permanecen fuera de las aulas, Unicef, la Unesco y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) llaman a los gobiernos a intensificar la preparación de todas las escuelas para una eventual reapertura segura.

En total, más de 154 millones de niños, niñas y adolescentes dejaron de asistir a clases en América Latina y el Caribe.

Más de 80 millones de niños dejaron de recibir comidas escolares luego del cierre de sus escuelas en la región.

A nivel global, 24 millones más de niños y jóvenes podrían abandonar la escuela o no tener acceso a ella el próximo año debido al impacto económico de la pandemia, según la Unesco.