Cuando el sueldo te da solo para comprar verdura

Antes de la cuarentena la maestra Carrero compartía con sus alumnos en el salón de clases. Foto: José Leonel Gutiérrez.

Leida Tibisay Carrero, maestra que imparte clases en la Escuela primaria Bolivariana La Chiricoa, en el estado Apure, cree que cuando pase la cuarentena los profesores estadales de la entidad no volverán a las escuelas porque no tienen suficientes incentivos para ello.

Tibisay cuenta con resignación que su sueldo apenas alcanza para comprar solo verduras, “compramos medio kilo de tomates, un kilo de papas y medio kilo de cebolla larga. Eso se acaba en cinco días”.

La maestra Carrero gana 7.000 pesos, lo que apenas le podría alcanzar para costear un kilo de arroz y un kilo de azúcar “¿Dónde queda la carne? ¿No comemos?”, cuestiona la docente.

Ante la necesidad de llevar el sustento alimentario al hogar, docentes estadales se enfrascan en una lucha interna entre seguir consagrando su vida a la docencia o darle a los suyos de comer. Por lo general se impone la segunda opción.

Buscan trabajo como ayudante de panadería, en una ferretería o en un abasto; incluso, quedándose en sus casas pueden “rebuscarse” haciendo otras cosas.

“¿Para qué vamos a ir el próximo año a las escuelas? No nos va a alcanzar el tiempo para dedicarnos a otra cosa. Yo creo que las profesoras estadales van a desaparecer. Da lástima”.

Leida Tibisay Carrero

En el mes de noviembre de 2019 las más de 170 escuelas de Fe y Alegría perderían el 25% de su personal docente y, según la última medición de octubre, hay 1.765 vacantes de maestros.

Manuel Aristorena, sacerdote y director general del Movimiento de Educación Popular Integral y Promoción Social Fe y Alegría, ha dicho que el ingreso mensual del educador es “miserable” y su capacidad para adquirir alimentos y bienes necesarios para sobrevivir es “reducidisísima”.