Y la Constitución ni a la vista

Foto: Agencias.

Antonio José León tenía un sueño: ser constituyente para lograr, a través de leyes venezolanas, que las bolsas Clap se les fiara a las personas que no pudieran pagarlas a tiempo.

Lamentablemente –para él– no resultó electo y su propuesta quedó apenas en un vídeo que se hizo viral en las redes sociales.

Pero León, mejor conocido como “La máscara”, no fue el único en hacerse famoso por su peculiar manera de presentar su candidatura.

El señor José Vicente Hernández propuso un “consejo de sabios”, conformado por pensionados, al que se le consultaría cómo resolver los problemas del país.

María Borges, por su parte, se lanzó a candidata para “elevar la voz de mi pueblo hacia lo más remoto del mundo entero” y constitucionalizar que hay afrodescendientes en Venezuela.

Ninguno de ellos llegó a ocupar un curul en la Asamblea Nacional Constituyente y sólo quedaron para adornar el contexto en el que se instaló este polémico poder “plenipotenciario” que, según afirmó Nicolás Maduro el 1 de mayo de 2017, llegaba para “darle más poder al pueblo”. El gobernante lo dijo tras semanas de intensas protestas de opositores en todo el país que dejaron decenas de heridos y fallecidos.

Este 30 de julio de 2019 se cumplen dos años desde que se creó para reescribir la Constitución que promovió el fallecido presidente Hugo Chávez y hasta ahora no hay fecha para su impresión.

El proceso de creación estuvo lleno de polémica desde un principio, especialmente porque los comicios se pautaron, sin referendo previo, un mes después de que Maduro lo solicitara al Consejo Nacional Electoral.

Además, las elecciones de gobernadores, pautadas para diciembre de 2016, aún no se habían realizado para esa fecha.

Tibisay Lucena, presidenta del CNE, convocó a elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio de 2017, a pesar de que habían elecciones pendientes de gobernadores desde diciembre de 2016. Foto: Archivo.

Según Eugenio Martínez, periodista especializado en el tema electoral, existía una manipulación por parte del Gobierno de Maduro para obtener la mayoría de los delegados con apenas el 30 % de los votos.

La oposición, que convocó un plebiscito el 16 de julio para rechazar este proceso –que habría tenido una participación de más de 7 millones de venezolanos– decidió no participar y llamó a la abstención.

Según los resultados del CNE, ocho millones de venezolanos participaron en estos comicios, pero Smartmatic, empresa encargada del conteo de votos, afirmó que la votación había sido manipulada por al menos un millón de votos, lo que representó un escándalo mundial. No obstante, esto no impidió la instalación de la ANC.

Ley contra el odio y paredón pa’ Guaidó

Entre las decisiones más cuestionadas que ha tomado la ANC hasta ahora se encuentra la creación de la ley contra el odio, presuntamente pensada para “prevenir y erradicar toda forma de odio, desprecio, hostigamiento, discriminación y violencia, a los fines de asegurar la efectiva vigencia de los derechos humanos”.

Sin embargo, según diversas organizaciones de Derechos Humanos, esta ley ha sido utilizada para perseguir dirigentes opositores, entre ellos algunos diputados.

Y como especie de contradicción a esta ley contra el odio, el 2 de abril la constituyentista María León pidió “tribunales populares” para Juan Guaidó, jefe del Parlamento y reconocido presidente encargado por más de 50 países. Mientras hablaba, el resto de sus compañeros gritaban que el líder opositor merecía paredón.

“Construir la paz”

A principios de julio la Comisión Interamericana de Juristas (CIJ) afirmó que la ANC debía ser disuelta y que los poderes de la Asamblea Nacional tenían que ser restaurados como “paso elemental” para el “retorno de la democracia” al país.

En contra parte, el 20 de mayo por mayoría de votos se aprobó la extensión de su periodo hasta el 31 de diciembre del 2020. “Hoy tenemos Asamblea Nacional Constituyente para maniobrar todos los vientos y construir la paz de nuestra patria”, dijo Diosdado Cabello en aquella sesión.