Educadores de Anzoátegui no ven buen pronóstico para el nuevo año escolar

Foto: referencia

Para Olivia Simoza, presidenta de la Federación Nacional de Trabajadores de la Educación (Fenatev) en el sur de Anzoátegui, la educación recibida por los venezolanos en tiempos de pandemia no ha sido como tiene que ser.

La docente explicó que el mecanismo de educación a distancia aplicada estos días, no ha favorecido a los estudiantes ante las deficiencias de las plataformas virtuales.

“Todo esto contribuyó a que la educación que se impartió en ese final de año escolar, prácticamente en el segundo lapso, fue algo que quedó muy deficiente”, dijo.

La gremialista señaló que muchos padres y representantes no contaban con las herramientas necesarias para ayudar a los niños en la casa, además de que los docentes no fueron instruidos para dar una clase virtual.

Simoza expresó que el método a distancia impartida en otros países funcionaba porque contaban con las herramientas y la plataforma para hacerlo. “Muchos docentes han sido preparados para dar clase de esa manera, además cuentan con una plataforma óptima para impartir este conocimiento; en Venezuela eso no es así,” enfatizó.

Manifestó que hubo deficiencia en la preparación del estudiante: “nuestra educación no ha sido como ha tenido que ser,. Hubo deficiencias y van a seguir existiendo porque cada día la situación se agrava más”.

Año escolar sin buenas luces

La educadora señaló que para el nuevo año escolar y la prolongación de la cuarentena, el sistema a distancia continuaría y subrayó que con las fallas en las plataformas de Internet, no auguraba buen escenario.

“Cada día observamos que no hay Internet en muchos hogares, no hay Cantv, los teléfonos se dañan. Con todas estas deficiencias, nuestra educación va en atraso. Si los niños este año salieron deficientes, imagínense ustedes para el año que viene”, exclamó.

La presidenta de Fenatev Guanipa también advirtió acerca de la situación de muchos docentes en la actualidad.

“El educador venezolano devenga es un salario miserable de hambre, humillante. Un salario que no alcanza siquiera para cubrir sus necesidades básicas de alimentos, medicinas, vestido, mucho menos para adquirir un equipo de esta naturaleza para poder clases virtuales” añadió.

Indicó que no cuentan con una seguridad social que satisfaga sus necesidades y de su  grupo familiar. “No tenemos seguro de vida, todo eso se quedó con la devaluación, tampoco tenemos seguro funerario. Ahorita se muere un educador y no tiene cómo comprar una urna para enterrarlo” apuntó.