EE.UU. exige a China información sobre nueva oleada de COVID-19

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Estados Unidos exigió al gobierno de China brindar información sobre la última oleada de infecciones por COVID-19 en el país asiático, luego del nuevo auge que habría tomado el virus en la sociedad china.

Antony Blinken, secretario de Estado del gobierno de Joe Biden, pidió el jueves a China que difunda datos relacionado con la patología, porque es un asunto que impacta al mundo. El funcionario norteamericano lanzó la propuesta de compartir vacunas contra la COVID-19 para mitigar los efectos de la nueva oleada.

Pidió que los gobiernos del mundo se centren en la aplicación de las vacunas y, junto a ello, apliquen una política de garantía de pruebas y tratamientos.

“Es muy importante que todos los países, incluida China, se centren en que las personas se vacunen, que las pruebas y el tratamiento estén disponibles y, lo que es más importante, que compartan información con el mundo sobre lo que están experimentando, porque tiene implicaciones no solo para China, sino para el mundo entero”, dijo Blinken en una conferencia de prensa, citada por AFP.

China vive de manera especial los efectos de la nueva oleada del virus. La prensa internacional reporta el colapso del sistema de salud, los crematorios y déficit de fármacos en las estanterías de los centros dispensadores de salud y farmacias.

Este nuevo contexto sanitario ocurre en medio de la decisión del gobierno chino de darle fin a las políticas de movilidad poblacional restringida y política de “cero COVID-19”, que sí frenó los avances de las infecciones, pero no pudo contener la desesperación de los ciudadanos chinos por el encierro.

La flexibilización de las medidas impuesta por el gobierno chino inició a comienzos de diciembre de 2022 y coincidió con el auge de las infecciones y nuevos decesos. No obstante, China informó que el miércoles 21 de diciembre que no se reportaron decesos por COVID-19 en toda China.

Parte de las políticas suspendidas de China lo conformaba las pruebas masivas para la detección de la CIVID-19, cuarentenas individuales y masivas y severas restricciones a la movilización. Sumado a ello, el impacto económico negativo colocó el gobierno chino en una situación de descontrol social.