El “Padre Joaquín” sigue formando maestros

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Formación de Maestros
Foto: Centro de Formación Padre Joaquín

El Centro de Formación e Investigación “Padre Joaquín” de Fe y Alegría Venezuela cumple 30 años formando maestros. Su sede principal se encuentra en Maracaibo pero su incidencia en lo pedagógico se extiende a todo el país, a todos los ámbitos educativos, y un poco más allá de nuestras fronteras.

Luisa Pernalete era directora de Fe y Alegría Zulia cuando hace 3 décadas este equipo comenzaba a dar sus primeros pasos. En sus memorias destacó que debido al cierre de la Normal en Maracaibo, donde se formaban a los nuevos docentes, por la entrada en vigencia de la nueva ley de educación, al Movimiento se le impuso el reto de seguir con esa tradición formativa.

“Se nos encomienda a Antonio Pérez Esclarín y a que diseñáramos un proyecto de profesionalización de docentes en ejercicio en convenio con la universidad Simón Rodríguez”, relata la maestra.

Sin embargo, señala, “nosotros nos decíamos que se necesitaba algo más permanente y así empezamos a soñar con un centro de formación nacional”.

En su evolución, resaltó, el centro Padre Joaquín “no solo trabajamos para nuestros propios equipos, nuestros propios docentes sino que también nos hemos abierto a servir a todo el docente que necesita formación”.

Desde su nacimiento el centro cuenta con publicaciones, destacándose la revista Movimiento Pedagógico, que contiene reflexiones y propuestas en el quehacer educativo desde la propuesta de Fe y Alegría.

Cree que este equipo formador de maestros “se ha atrevido y desde este centro de formación personas como Pérez Esclarín, Beatriz Borjas han aportado a la Federación Internacional de Fe y Alegría. Es abrir brechas y eso me parece importante en tiempos de cambios y de retos de humanización”.

Foto: Centro de Formación

Una Luz en el centro

La profesora Luz Betina Fuenmayor, discípula de la escuela Normal Nueva América de Fe y Alegría en la capital zuliana, es la actual directora del “Padre Joaquín”.

También en sus remembranzas cuenta que “de alguna manera vivimos ese privilegio de contar con ese equipo que fue contribuyendo a la formación permanente de nuestro quehacer educativo2.

Un aporte que se fue traduciendo “con la reflexión de nuestras prácticas, con el acompañamiento cercano, para ir buscando mejorar la calidad de la educación que dábamos”.

Fuenmayor no presentó números para el balance que surge luego de tantos años de contribuciones. En su lugar reseña que “durante muchos años hemos formado a miles de docentes en dos modalidades: una, a través del convenio con la universidad Simón Rodríguez, bajo la metodología de desarrollo de proyectos de aprendizaje”.

Esta forma de capacitación permitió a muchos maestros “sin título” adquirir la suficiente formación académica para que a través del convenio obtuvieran el reconocimiento académico como docentes graduados “que no eran solo de Fe y Alegría sino también de escuelas públicas y privadas”.

La otra línea de formación que también se brindó “fue la de formación permanente en áreas fundamentales como Lengua, Matemáticas, Ciencias, Sociales, Educación Popular, en valores”.

Así se fueron consolidando los espacios de formación, capacitación, reflexión para contribuir a la mejora de la calidad educativa.

El “no sé qué” de los maestros de Fe y Alegría

La también maestra de Fe y Alegría es humilde cuando describe que no solo el centro de formación e investigación Padre Joaquín ha incidido en que los educadores del Movimiento tengan un “no sé qué, que los distingue de los demás.

En ese sentido, detalla que “el maestro de Fe y Alegría tiene varias cualidades. La primera es que llega con una vocación que es lo que los mueve y encuentran en Fe y Alegría un lugar privilegiado para fortalecerla”.

Pero para justamente fortalecer todas esas virtudes es que actúa este equipo formador. “La gente no se siente cuestionada, no se siente atropellada, no siente que se le tiene que decir todo lo que debe saber sino que siente que su proceso se va valorando y va descubriendo qué elementos y con qué debe mejorar su práctica pedagógica”.

El centro también sistematiza todas las prácticas educativas, el saber colectivo, las propuestas teóricas a través de varias publicaciones “para que puedan contribuir a otros procesos de otros educadores”.