A comienzos de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, organizada desde 1992 por la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (Waba) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Este año, el lema “Prioricemos la lactancia construyendo sistemas de apoyo sostenibles” busca sensibilizar sobre su importancia y promover entornos favorables para que las madres puedan amamantar sin obstáculos.
En entrevista con el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, Elvia Badell, presidenta de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría (SVPP), resaltó que la lactancia requiere del apoyo de la pareja, la familia, la comunidad, otras madres lactantes y, especialmente, del Estado.
A su juicio, es fundamental que el Estado invierta en educación y en políticas que permitan a las mujeres permanecer en casa durante los primeros seis meses de vida del bebé sin preocupaciones económicas.
Asimismo, insistió en la necesidad de educar tanto a médicos como a madres sobre la lactancia desde el embarazo, mediante la creación de consultas especializadas en hospitales y un sistema de seguimiento después del parto, que incluya visitas domiciliarias o telemedicina.
“Lo ideal es que, cuando estás recién parida, cuentes con una figura sanitaria que vaya a tu casa a ver cómo te estás desenvolviendo con el pecho”, afirmó.
Beneficios para el niño y la madre
Badell explicó que amamantar exclusivamente durante los primeros seis meses y prolongar la lactancia hasta los dos años junto con la alimentación complementaria previene problemas de desnutrición, sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión.
La leche materna, dijo, no solo aporta grasas, calorías, proteínas y enzimas, sino también células vivas que fortalecen el sistema inmunológico y contribuyen al desarrollo cerebral, aumentando hasta en 2.75 puntos el coeficiente intelectual del niño.
“Es nutrición con amor e inmunidad”, resaltó la especialista, quien añadió que la lactancia materna previene neumonías, infecciones urinarias y hasta un millón de muertes infantiles cada año por diarrea, desnutrición e infecciones.
Aunado a ello, amamantar permite al bebé autorregular su alimentación y fortalece un vínculo afectivo único con la madre.
Para las progenitoras, contribuye a perder el peso ganado durante el embarazo, reduce hasta en 30 % el riesgo de cáncer de mama y ovario, y disminuye enfermedades cardiometabólicas como diabetes tipo II e hipertensión.
Igualmente, proporciona bienestar psicológico y es una práctica más económica y ecológica.
Conocer el proceso
La especialista enfatizó que el amamantamiento requiere paciencia para completar todas sus fases.
Explicó que la leche inicial es más acuosa y calma la sed, luego vienen los carbohidratos que dan energía, las proteínas que aportan defensas y, finalmente, las grasas que generan saciedad.
Subrayó que los pediatras deben advertirle a las mamás sobre las señales de hambre temprana, porque cuando ya el niño llora es porque tiene demasiada hambre.
Aclaró que la creencia de que una mujer no produce leche o no la suficiente para satisfacer al lactante es falsa y advirtió que retirar al bebé del pecho apenas se calma puede ocasionar que solo ingiera la primera leche, rica en carbohidratos, lo que puede aumentar sus evacuaciones y causarle intolerancia a la lactosa.
Aumentan las tasas de lactancia en el mundo
De acuerdo con datos recientes, las tasas de lactancia aumentaron 10 puntos porcentuales en más de 22 países que han invertido en su promoción, alcanzando un 48 % a nivel mundial.
En Venezuela, de acuerdo con la presidenta de la SVPP, se observa un mayor interés por parte de los pediatras en aprender sobre el tema y un crecimiento en las tasas de lactancia.
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