“Era necesario intervenir y romper la distorsión del mercado de Las Pulgas”

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Foto: Archivo.

José Luis Paz, ingeniero y especialista en gestión de administración de mercados municipales durante la gestión de Giancarlo Di Martino como alcalde de Maracaibo, estuvo a cargo de una de las intervenciones realizadas al casco central de Maracaibo en el año 2002. Después de 16 años, expresó en entrevista para Radio Fe y Alegría Noticias cuáles han sido los efectos positivos de aquella intervención, y cuáles son las carencias del sistema de mercado que reinaba en el centro de la ciudad hasta que fue tomado hace poco por las autoridades.

Para el ingeniero, Maracaibo es el centro neurálgico de la actividad comercial. Afirmó que los historiadores zulianos reportaban documentos en los cuales la ciudad capitalina era fundamental en el circuito de agroexportación en el occidente del país en el siglo pasado, “porque la mercadería de los estados Mérida, Trujillo y Táchira, entraban y salían” a la entidad por su puerto.

¿Se ha perdido la condición de ciudad-puerto?

Evidentemente sí. En la medida que se desarrolló la actividad portuaria a gran escala, que se hicieron los dragados para la intervención petrolera, la actividad comercial marítima ha disminuido. El puerto de Maracaibo se desplazó desde las orillas de lo que conocemos como el Lía Bermúdez, hacia lo que vemos hoy como puerto en la zona del Milagro. Hay que entender que la ciudad crece al ritmo de la actividad comercial y ha crecido en la zona del Teatro Baralt, Lía Bermúdez y se ha desplazado a todos los alrededores del centro.

En los años 70, el presidente Rafael Caldera intervino y demolió el saladillo y hubo un replanteamiento del orden, y es cuando se inició el proceso de construcción de Las Pulgas.

¿La demolición del saladillo y la construcción del puente sobre el lago General Rafael Urdaneta le quitaron prioridad al centro?

Esos fueron espasmos de los momentos políticos de la República. El Puente sobre el Lago es una reafirmación de los grupos políticos que derrocaron a Marco Pérez Jiménez e hicieron obras de interés físico (infraestructuras) para impulsar la gestión política.

¿Fue positiva y oportuna la intervención al casco central?

Tiene un efecto momentáneo, porque se genera una matriz de opinión con relación a los temas que rodeaban la actividad informal, como la venta del efectivo, la especulación de los productos de primera necesidad, y eso deviene en una proliferación de vendedores que especulaban. Era necesario intervenir y romper esa distorsión.

Si bien es cierto que los productos de primera necesidad deberían estar en los anaqueles de los supermercados o abastos formalmente establecidos, no tenían que estar escondidos en una mesa o en un cajón. Era absurdo pasar la tarjeta de débito y que te cobraran un monto diferente, y si pagabas con efectivo era un costo inferior. Hay una red detrás de todo eso que va más allá de la persona que está en la mesa vendiendo.

¿Qué opina del tema de las aguas negras en Las Pulgas?

El primer desastre de Las Pulgas es el sistema de las aguas negras: Se construyó bajo el nivel del lago. Es algo asombroso, ya que con tanta infraestructura que se invirtió en los años 70 para el casco central, en Las Pulgas no se hizo un terraplén (montón de tierra con que se rellena un hueco), entonces cuando la marea sube, las aguas entran a los sistemas de drenaje de Las Pulgas. Las aguas servidas no están conectadas al sistema de cloacas públicas, es decir, que las aguas negras dan directamente al lago a través de la cañada Morillo.

¿Qué se previó para ello?

Se hizo una excelente obra de ingeniería asociada a un sistema de bombeo de aguas negras que fue muy costoso. Distintos gobiernos le han dado mantenimiento sustituyendo las bombas cuando se dañan, pero es un sistema muy sensible y costoso.

Además de tener un alto precio, es complejo de manejar, porque es que el mercado se hizo para vender mercancía seca, y no esta apta para tener carnicería y charcutería, la cual es una cadena de distribución de productos que requiere lavar permanentemente los establecimientos, de drenar; y no estaba acondicionado desde sus inicios.

El mercado Las Pulgas se hizo para vender mercancía seca, es decir no se deben vender carnes, embutidos o alimentos. Sin embargo, se aprecia como hay cientos de carnicería y venta de frutas, hortalizas, bebidas.

¿Para poder distribuir carnes que se debería hacer?        

Los locales tendrían que estar habilitados con sistema de trampa grasa, además, contar con suficiente agua para hacer los lavados. De hecho, cuando vemos el expendio de las carnes, observamos que lo hacen en mesas, contraviniendo todas las condiciones sanitarias que están establecidas.

¿Pero en las carnicerías no se despacha así la carne?

La diferencia es que en Las Pulgas no hay sistema de refrigeración, entonces la carne se recibe, se desposta y se despacha a temperatura ambiente. Eso aunado a la problemática de las agua negras.

El centro de Maracaibo ha sufrido varias intervenciones. Usted participó en una de ellas, en la gestión de Giancarlo Di Martino y estaba al frente el Dr. Francisco Delgado para intervenir una especie de mercado mayorista. ¿Cómo fue?

Era necesario trasladar el ‘mayoreo’, como lo conocemos, que es la venta de productos al mayor como frutas, verduras, hortalizas, granos y víveres hacia la zona de Mercamara, hoy conocido como Mercasur. Tuvimos la tarea de censar y liquidar los pagos para que las personas desalojaran y se trasladaran a Mercamara. Fue un proceso que inició en el 2002, y todavía en el año 2007 estábamos trabajando el tema.

¿Qué fue lo más difícil?

Cuando hicimos eso comenzaron a aparecer las verdades. Realizamos un censo que reportaba 10 mil comerciantes informales en el centro de la ciudad, entre esos, 800 estaban alrededor de las torres petroleras. En el callejón de los pobres había 1200 vendedores y esto generó una actividad colateral.

El Dr. Francisco Delgado nos decía: ‘no hay intervención sin proposición’. No podemos tumbar, demoler, desalojar y dejar a la gente en el aire. Debemos hacer propuesta.

El fracaso de las intervenciones del centro de la ciudad ha sido desacertadas porque no han sido humanizadas. ¿Cómo intervenimos y seguimos dejando los espacios humanizados donde la gente pueda ir a tomarse un café?

Por Nazaret Torres Padrón