Escasean alimentos en poblados de Anzoátegui y Sucre por falta de gasolina

Adyacencias de la terminal de Puerto La cruz, lugar donde se espera el transporte. Foto: José Félix Millán.

La imposibilidad de abastecerse de combustible por parte de los transportistas en los estados Anzoátegui y Sucre afecta a los habitantes de los altos de Santa Fe, zona que cuenta con casi 10 mil habitantes entre jóvenes, ancianos y niños.

Gran parte de los pobladores de esta localidad trabajan en Puerto La Cruz y se surten de alimentos en su mercado municipal, por ser el centro de expendio de alimentos más cercano.

Actualmente, un solo vehículo comercial tipo Jeep, está cubriendo la ruta entre Puerto La Cruz (Anzoátegui) y Santa Fe (Sucre), el resto se encuentran parados por falta de combustible. El transportista que ofrece el servicio cobra un monto entre 100 mil o 150 mil bolívares y puede variar según la hora.

Todo este cuadro aísla a la gran mayoría de los residentes de los altos de Santa Fe de la ciudad porteña, la opción más cercana no solo de abastecimiento alimenticio, sino también de atención médica.

Altos de Santa Fe es un pueblo turístico del estado Sucre. Foto: José Félix Millán.

Para Andrés Pérez, habitante del mencionado sector rural, su vida no ha sido fácil desde que comenzó a restringirse la compra del combustible, según él, cada vez que le toca retornar a su hogar se encomienda a Dios para que le permita llegar.

«Aquí hay una sola camioneta y los que bajan de los altos son los mismos que suben, ya los puestos vienen contados. Uno tiene que pedirle a Dios que alguno le toque montar guardia o quedarse para que sobre un puesto».

Andrés Pérez

Entre los presentes las historias de caminatas de hasta 20 kilómetros se hicieron reiteradas, tal es el caso de Omar Millán quien dijo haber caminado desde Guanta (estado Anzoátegui) hasta los altos de Santa Fe (estado Sucre) con la alimentación del día para su familia.

«Menos mal los guardias de las alcabalas entienden que uno anda caminando por ahí por falta de carro y no lo meten preso a uno, pero ésta situación la tienen que acomodar porque uno no puede caminar tanto todos los días».

Omar Millán

La vía que les toca transitar es estrecha y llena de curvas, lo que representa un peligro latente caminar por allí, sin embargo, la escasez se gasolina los puso a escoger entre el riesgo y la necesidad.

Ellos esperan que las autoridades regionales habiliten unidades de transporte o les permita a las líneas locales abastecer sus unidades con combustible para que les pueda ser garantizada la movilidad a su comunidad.