El exministro de Ambiente y Recursos Naturales Renovables de Venezuela (1993-1994), Adalberto Gabaldón, lo tiene claro: apagar las industrias básicas y dejarse seducir por el oro fue una de las peores decisiones del gobierno chavista, suscitando un ecocidio generalizado al sur de Bolívar y la destrucción del emporio industrial del país.
Gabaldón, quien es ingeniero y especialista en gestión ambiental, afirmó en entrevista con Radio Fe y Alegría Noticias que el verdadero potencial económico de la región no está en las vetas de oro, sino en la fuerza del Caroní, cuya potencia permitía encender a todas las filiales de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y aportar considerablemente a la economía nacional.
“Toda esa historia alrededor del oro de que va a cambiar la historia del país es falsa. ¿Por qué hombres como Raúl Leoni, que era guayanés, o Leopoldo Sucre Figarella, que dirigió la CVG y fue ministro de obras públicas, no se fueron detrás del oro? La razón es muy sencilla, la riqueza de Guayana no estaba en el oro, sino en otros minerales y en el agua del río Caroní”, destacó.
El especialista afirmó que las potencialidades bolivarenses abarcan los minerales en los que hoy se cimienta la sociedad: aluminio, hierro y cobre. A su vez, cuenta con un amplio potencial turístico y forestal, alternativas mucho menos dañinas que la extracción aurífera.
“El Arco Minero es un producto del diablo. Creado por mentes enloquecidas por la ambición del oro. Esa ambición se lleva lo que sea por delante. La nación venezolana tiene recursos naturales que estaban moviendo la economía como complemento de la actividad petrolera y era renovable a perpetuidad”, afianzó.
Extracción aurífera: ganancias bajas, costo ambiental alto
Gabaldón explicó que durante la época de 1840 a 1850, cuando surgió el auge del oro en El Callao, las ganancias reportadas por la extracción aurífera equivalían a pocos meses de ganancias petroleras, aportando apenas un 1% al Producto Interno Bruto (PIB) del país.
“Desde el momento en que aparece el oro formalmente en Guayana, a mediados del siglo XIX, en El Callao, un pueblo que nace como consecuencia de haber aparecido una pepita de oro en algún momento después de 300 años de estarla buscando, pasaron 100 años. Fue una estadística que conseguimos. La cantidad de oro que el Estado venezolano logró en más de 100 años, equivalía a unos cuantos meses de actividad petrolera. ¿Qué sentido tiene ir detrás del oro cuando no contribuye en nada? Se hizo un segundo cálculo, en los años 1940 a 1950, momento en que se creó el gran desarrollo de Guayana, el aporte del oro a lo que llaman el Producto Interno Bruto era del 1%”, añadió.
Para obtener ese 1%, los mineros tuvieron que remover hectáreas y hectáreas de suelo, toda vez que, contrario al hierro y a la bauxita, el oro está esparcido en puntos o gramos dentro de capas de tierra, necesitando de mayores modificaciones al suelo para ser extraído. El especialista señaló que minerales como el hierro se encuentran como bloques de mineral, mientras que el oro presenta una dinámica distinta.
“Para sacar un gramo de oro, hay que remover muchas hectáreas de tierra. El oro en la naturaleza está distinto que el hierro o la bauxita que son bloques, el hierro se mete y sube… los mineros tienen que ir con mangueras destrozando todo buscando pepitas y lo que dejan atrás es destrucción”, expuso.
Asimismo, Gabaldón afirmó que ni siquiera se puede calcular a cabalidad cuánta ha sido la destrucción en espacios como el Parque Nacional Canaima, ya que no hay acceso a las instituciones independientes.
Esta realidad ha sido ampliamente denunciada por organizaciones como SOS Orinoco y Provea, quienes afirman que en el marco de la crisis económica y la baja en los precios del petróleo, el gobierno de Nicolás Maduro impulsó el proyecto del Arco Minero como una suerte de caja chica, incumpliendo con los estudios técnicos exigidos por la ley para la protección de estos espacios.
“Acaban de fusilar a un hombre buscado por los crímenes que cometió y estaba metido allí, ¿qué hacía? ¿Predicar? Es una actividad que no atrae empresas serias. Los mineros deberían estar confinados a espacios específicos. ¿Buscar oro en la cuenca del Caroní? ¿En Canaima? Es una decisión administrativa que se llevó en los cachos la riqueza del país”, zanjó.
Las declaraciones hacen referencia a la muerte de Héctor “Niño” Guerrero en el marco de una operación militar entre Venezuela y Estados Unidos en el municipio Sifontes del estado Bolívar, área que hasta hace semanas estaba totalmente bajo el control de grupos armados conocidos como sindicatos.
El verdadero potencial de Bolívar: la electricidad y el hierro
Para cuando el entrevistado fue ministro, en 1993, el aporte de la Guayana industrial a la economía nacional fue de 10.000 millones de dólares. De hecho, se esperaba que para el 2030 esta cifra fuera de 40.000 millones de dólares.
Sin embargo, evocó que cuando Hugo Chávez ordenó apagar celdas en Venalum y hornos de Sidor, esta posibilidad se pulverizó, coincidiendo con las denuncias que, hace más de 15 años, hicieron los trabajadores de dichas compañías.
“Fue la decisión de un hombre enloquecido que en ese momento estaba en la presidencia de Venezuela y en cadena nacional mandó a apagar los hornos de Sidor. Ahí le quitaron la corriente a Venezuela. El estado Bolívar solamente es del tamaño de Inglaterra con un gran atractivo para ser un emporio de riqueza, no solo para los guayaneses, sino para todo el país”, puntualizó.
Sobre el verdadero potencial guayanés, Gabaldón apuntó hacia la extracción de hierro como una alternativa extractiva mucho menos invasiva, así como la generación eléctrica, esta última una alternativa que el actual interinato intenta sacar adelante con inversión privada.
“Nosotros tenemos hasta el fin de los siglos montañas de hierro que están tranquilas en el Cerro Bolívar, montañas de aluminio que son Los Pijiguaos, son actividades mineras, la minería no destructiva porque nadie anda destruyendo para sacar hierro, esa minería tiene que volver a construir la base de la minería guayanesa. Eso es reconstruible. Para eso se necesita que todo el Caroní esté produciendo energía, porque los productos metalmecánicos llevan electricidad”, manifestó.
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