La fundación Mi Ángel Azul, ubicada en San Juan de los Morros, es una organización sin fines de lucros que lleva dos años ofreciendo tratamientos de equinoterapia, que contribuye en el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo de pacientes que lo necesitan en función de su discapacidad.
Aimary Castillo, presidenta de la fundación que inició a principios de enero del 2024, aseguró que su inspiración para arrancar el proyecto fue la salud de su hijo, quien fue diagnosticado con el trastorno del espectro autista y esta terapia lo ayudó a adaptarse a su entorno social.
“Queremos transmitir los beneficios de las terapias de equino a otros padres y otros niños. Iniciamos en enero 2024. Contamos actualmente con ocho caballos y un especialista de equinoterapia y equitación, experto en la materia”, comentó.
Manifestó que han venido apoyando a instituciones que hacen vida en la población y que trabajan con programas de fortalecimiento de los servicios de educación especial.
“Hemos traído para acá la escuela Menca de Leoni, a los niños de Fupagua, a niños que se encuentran en albergues con condición neurodivergente. Muchas personas mayores, personas con accidentes cerebrovascular que nosotros observamos que tienen capacidades extraordinarias y que han recibido el beneficio”, detalló.
Castillo señaló que todavía hay muchas personas que desconocen la actividad que ellos realizan. Por ello, invita a las personas que tengan algún familiar que necesite de estas terapias a que se acerquen a conocer los beneficios de los equinos.
“Nosotros vimos los resultados con nuestro hijo, que fue el motivo y la inspiración para la apertura de la fundación. Estamos trabajando previa cita, los días martes, jueves y sábado al horario que el paciente tenga disponible para su atención. Pueden contactarnos en Instagram como: @miangelazul.fd donde conocerán el trabajo que hemos venido haciendo”, señaló.

Una terapia alternativa
Ali Pérez, especialista en equinoterapia, explicó el beneficio que trae esta terapia a los pacientes que llegan a la fundación.
“La equinoterapia no es más que una terapia alternativa en donde utilizamos el caballo como medio terapéutico, aprovechando los tres funcionamientos del caballo que son: el calor corporal, las pulsaciones rítmicas y el movimiento tridimensional, donde aprovechamos también el equilibrio para mayor funcionamiento de cada terapia”, señaló.
Pérez informó que la terapia puede durar entre 30 a 45 minutos dependiendo de la tolerancia del paciente.
“No lo podemos obligar a pasar mucho tiempo en contacto con el caballo. Tenemos que esperar que se enamore, que lo conozca y ya cuando iniciamos la terapia, le toman amor y cariño y ya no quieren bajarse del caballo. Atendemos niños de cero edad hasta mayores de edad”.
Padre azul
Francisco Sánchez, padre de un niño con autismo, relató que gracias a estas terapias su hijo pudo adaptarse a su vida social y descubrir su pasión por el deporte.
“Nosotros encontramos en la equinoterapia una solución que él mismo buscó: el mismo niño recibió el llamado de los caballos y de alguna forma nos ayudó mucho con el niño. Lo reguló, lo controló y ya tiene su tarea definida, ya tiene una misión de vida, porque es atleta de equitación. Ha participado en muchas competencias y todo eso gracias al apoyo de la equinoterapia en el desarrollo neural de él”, sentenció.
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