Gerentes deltanos que inspiran

Gente que no se detiene. En Delta Amacuro, así como en toda Venezuela, existen empresarios que superan las dificultades con sobriedad e inteligencia.

Cuando gran parte del empresariado decidió resguardarse esperando que pasara la lluvia, ellos continuaron invirtiendo, aportando al estado y al país con servicios necesarios para la vida.

Antonio Pereira de La Orquídea, Don Pancho y Dulce Vida, entre otros, en compañía de su inseparable Adelaida, a punto de incursionar en firme en el sector industrial, donde de seguro tendrá el éxito de siempre.

Orangel Lacourt cerrando el año de peor desempeño económico debido a las restricciones impuestas por el gobierno de la vecina isla de Trinidad al ingreso de venezolanos, y el año de mayor crecimiento empresarial. Todo un ejemplo de brega y lucha.

También está Luis Gámez, haciendo frente a las adversidades de la vida y a la crisis, en busca siempre de la excelencia.

El innovador Jorge Salma con los sueños intactos de expandir las empresas Salma en el ámbito nacional.

Carolina Pérez de Yabinoko, una lideresa de suaves maneras, depurada educación y siempre actualizada para hacer frente a los retos que antepuso el sector político, y a quien el gremio comercial tiene mucho que agradecerle.

Un coleadito, Andrés Gómez, de Guten Tag, y su aliada, socia y adorado tormento, Romilcal Carvajal de Romi Coquetica, precursores del comercio electrónico en sus dos pequeños locales de la calle Delta, producen mucho más que cualquier monstruo comercial del Estado.

Son los guardianes de la llama empresarial, que en un pasado no tan lejano hicieron de Delta Amacuro uno de los más productivos del país y preclaros representantes de la semilla que habrá de germinar en un futuro de esplendor.