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La santidad de José Gregorio y la hermana Carmen 

El domingo 19 de octubre, en la plaza de San Pedro, el papa León dirá sus nombres y rezará una proclama. La feligresía aplaudirá, cantará y se encomendará a Santa Carmen Rendiles y a San José Gregorio Hernández. Ese día, en cualquier lugar de Venezuela, a las 4:30 de la madrugada, usted puede cerrar los ojos, respirar hondo, dar gracias a Dios y cruzar sus manos para decir: ¡Santos venezolanos, rueguen por nosotros!

José Gregorio y Carmen Rendiles | Foto: Pedro González.

Solo hay que ponerse en situación: pensar el momento o los momentos en que has cruzado las manos y mirando al cielo, le has implorado a José Gregorio que te ayude, que mejore la salud de esa persona a la que amas y tienes miedo de perder. 

Imagínate a ti en esa situación y piensa en cuántos más, como tú, se entregan a la fe todos los días en todos los pueblos y barrios de Venezuela. Imagina eso y ahora piensa en que esa imagen se reproduce desde 1918.

En un mundo menos poblado que ahora, sin pantallas, en pleno cierre de la primera guerra mundial, sin aviones transatlánticos y con una pandemia de influenza matando sin distinción; en una sociedad sin telemedicina, ni la Organización Mundial de la Salud orientando a los países… En un planeta en caos, ahí hay que situar la obra de José Gregorio Hernández

José Gregorio: el médico de los pobres 

Piensa en cómo te sentías en la pandemia de 2020 y en lo difícil que resultaba mantener la esperanza cuando la radio y la televisión mostraban los muertos por miles en todo el mundo. Ahora, piensa en eso mismo pero con un hombrecillo corriendo calle arriba y calle abajo por la Caracas de 1918, ayudando a salvar vidas en esa pandemia.

Haciendo este ejercicio, probablemente puedas comprender quién es y qué representa el famoso médico de los pobres, el científico venezolano que también se entregó a la fe y al servicio de los demás.

Y, ¿qué diferencia hay entre este médico y los otros que quizás hacían lo mismo y hasta más, durante la pandemia de 1918 o de 2020? Tal vez, la espiritualidad y la fe. El superpoder de los cristianos que se entregan a la causa del reino de Dios de manera radical. José Gregorio Hernández era un médico, científico, investigador, disciplinado y también era orante, respetuoso, solidario y amoroso; he allí la diferencia con otros.

Sin duda, por eso está llegando hoy a la plaza de San Pedro, en Roma, en forma de santo, invocado por el papa León XIV; y lo está haciendo, además, con la hermana Carmen Rendiles, una monja que se inventó una congregación para adorar al Santísimo, para ayudar en la educación y la espiritualidad de los más pobres, y, además, para promover la causa de beatificación de José Gregorio, según contó la hermana Diana Luján a Radio Fe y Alegría Noticias.

Carmen y las siervas 

Para saber quién es Carmen también se puede hacer un ejercicio parecido. Imagina a una mujer venezolana queriendo ser parte de una orden de religiosas, pero discriminada porque le falta una mano. Es como ver a la niña que se quiere apuntar al equipo de fútbol, pero le insisten en que es mejor la danza. O la joven que en los años 70 quería ingresar a la Escuela de Ingeniería de cualquier universidad, pero no había cupo porque eso era para “machos”. También puedes abrir los ojos y mirar a tu alrededor: ¿cuántas personas con discapacidad trabajan o estudian en tu entorno? Quizás hoy todavía haya alguna Carmen que necesite crear sus propios espacios. 

Carmen hizo de la fe su propia casa y fundó una congregación, las Siervas de Jesús de Venezuela en 1965, para servir a los más pobres y para trabajar por la formación cristiana. 

Esa congregación, además, tiene una imagen reciente de compasión, un reflejo de servicio en tiempos de cólera. Durante la pandemia de 2020, en la esquina Luneta de Caracas, se reunían cientos de personas todos los días para recibir alimento de las hermanas. Antes, en la emergencia humanitaria compleja, las mismas monjas alimentaron cotidianamente a los habitantes de Catuche, del boulevard Panteón y de otros sectores cuando el hambre tocó la puerta de las casas de millones de venezolanos entre los años 2016 y 2018.

Carmen y José Gregorio 

Ellos son los dos primeros santos venezolanos, son los primeros a los que el Vaticano reconoce como instrumento de Dios para hacer milagros, para curar lo que parece imposible. 

Y, también, hay una historia que los cruza, que los enlaza. A principios del siglo XX, José Gregorio Hernández fue médico de cabecera de algunos familiares de Carmen Rendiles. Por esta razón, la congregación que fundó la caraqueña se empecinó en promover la causa larguísima de beatificación de ‘goyito’, como mucha gente le reza. 

La santidad de Carmen y de José Gregorio es la evidencia de que rezando y haciendo se puede llegar al cielo, sin buscarlo. Los dos son reflejo del servicio a los demás, del principal mandato del cristianismo: amar al prójimo. Ellos son los que en la biblia dieron de comer, dieron a beber, visitaron al hermano en la cárcel y en la oscuridad de la enfermedad. 

Obra y milagro

El 26 de octubre de 1864, un día cualquiera en Isnotú, estado Trujillo, nació el primer santo venezolano. Estudió medicina y se graduó en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1888; hizo postgrado en París y se especializó en microscopía, bacteriología e histología, esa rama de la medicina que estudia los tejidos orgánicos a nivel microscópico. Que curioso y detallista era.

El 29 de junio de 1919, después de servir durante la pandemia, en Caracas, un carro lo atropelló un día cualquiera. Tenía 54 años cuando falleció. Joven, sin duda. 

Entre tanto, Carmen nació en 1903 y murió en 1977. En 1927 fundó la congregación de la que fue superiora. También, un día cualquiera, se manifestó en la curación de la doctora Trinette Durán de Branger en 2003. En 2018, la declararon beata y ahora, santa. 

A José le atribuyeron causas nobles e innobles que retrasaron sus procesos administrativos, pero no mermaron la fe de la gente. 

En 2021, el 30 de abril, el papa Francisco lo hizo beato después de aprobar un milagro: una niña llamada Yaxury Sorlórzano recibió un disparo en la cabeza, los médicos la operaron y, sin ninguna explicación científica, se levantó de la camilla sana y con plenas facultades. 

El domingo 19 de octubre, en la plaza de San Pedro, el papa León dirá sus nombres y rezará una proclama. La feligresía aplaudirá, cantará y se encomendará a Santa Carmen Rendiles y a San José Gregorio Hernández. Ese día, en cualquier lugar de Venezuela, a las 4:30 de la madrugada, usted puede cerrar los ojos, respirar hondo, dar gracias a Dios y cruzar sus manos para decir: ¡Santos venezolanos, rueguen por nosotros!

Relatos desde el Vaticano por el acto de canonización de los beatos José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles.

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