La Guajira tiene sed

Agua Guajira
Foto: Norma González | Radio Fe y Alegría Noticias

El  territorio  de la Guajira padece una de las sequías más inclementes que han vivido las familias wayuu y añú durante estos últimos años. Para satisfacer sus necesidades y calmar su sed los habitantes están obligados a caminar largas distancias hasta los reservorios artesanales que no dan agua potable. 

Esta problemática es una de las mayores calamidades que padecen los habitantes de este territorio, tanto del lado venezolano, como del lado colombiano. 

Muchos líderes de las comunidades la denominan la “sed milenaria”, que en Venezuela, por ejemplo, solo se ha atendida con paliativos y acciones que buscan mitigar la sed por momentos, como la utilización de camiones cisternas.

Dos países, una misma tragedia

Geográficamente el territorio de la Guajira lo comparten Colombia y Venezuela. En ambos países la situación del agua es crítica, sus habitantes han vivido en medio de la sed y el olvido, con promesas que muchas veces no han llegado a nada.

”Nosotros pagamos más de 15 mil pesos por un anillo de agua”; “vamos en burros para poder ir al jawei. Le montamos el calambuco y nosotros vamos caminando, es inhumano”.   Expresiones como estas, que denotan rabia e indignación, son normales entre los habitantes de las comunidades de la Guajira venezolana, que sin duda refleja la misma realidad  de los pobladores del departamento de la guajira colombiana.

En 2018, la ministra de Atención de las Aguas de Venezuela, Evelyn Vásquez, acompañada de la alcaldesa de la Guajira venezolana, Indira Fernández, visitaron el sector de Guarero una zona a casi 40 kilómetros del acueducto El Brillante, con la promesa de reactivarlo. 

Desde el 2017 este acueducto dejó de suministrar agua a tres parroquias del municipio Guajira, dejando a cientos de familias wayuu y añú sin agua potable. Los constantes cortes eléctricos, la falta de mantenimiento en las tuberías y los daños en los motores de la planta, fueron las principales causas para su paralización.

Luego, en febrero 2020, el mandatario regional, Omar Prieto y la alcaldesa Fernández, en compañía para ese entonces de la presidenta del Consejo Legislativo del estado Zulia, Dorelis Echeto, inspeccionaron los trabajos de rehabilitación de la planta de potabilización de agua “El Brillante”.

Tuberías de La Gujira por las que ya no pasa agua.

La alcaldesa indígena explicó que las labores permitieron constatar las condiciones operativas de las instalaciones del acueducto “El Brillante” y el tanque “La Estrella”, que surtirían de agua potable a más de 72 mil personas de ese municipio de la subregión Guajira, y que se encontraban paralizadas desde el año 2017.

Para mayo de 2021 se reportó que las comunidades, situadas cerca del acueducto “El Brillante”,  como Guana, Carretal, La Argentina, Santo Negro, La Ceiba y El Rodeo, empezaban a recibir el agua por tubería, después de cuatro años, aunque no tan regular como desearía la población y como debería garantizarlo el Estado. 

Asimismo, otros sectores de la parroquia como Caujarito, Calie, Colopuntain, El Brillante, Guarero, Moina, El Rabito, Paraguaipoa y zonas adyacentes, sobreviven de los pozos artesanales y jagüeyes, cuyas aguas lucen verdosas. 

En la comunidad de Jiuston viven unas 50 familias que deben utilizar agua de jawei para cocinar, a pesar de su mal olor. Se exponen a enfermedades.

“El agua del jawei se ve verde y huele mal, pero nos toca llevarla para preparar la comida y para lavar. A veces me duele la espalda por el peso de los envases que llevo en mi hombro”, dijo una de las habitantes del sector. 

Para mayor drama, jagüeyes como Arepeta, Potrerito, El Brillante, Patsuamana, están quedando secos debido a las altas temperaturas y la ausencia de lluvias. La sequía es tan intensa que cientos de animales han muerto y los cultivos se observan marchitos.

¿Qué es un jawei?

En el pueblo Wayuu se le denomina jawei a los estanques o trampas de agua. Son pozos que almacenan agua de la lluvia o que brota de la tierra. No es un río, no corre. No se renueva. Un jawei es un charco grande, expuesto al sol, a los animales y sin ningún tipo de tratamiento. 

El agua de Jawei no es la más adecuada para el consumo humano. Incluso, hervirla no resuelve la potabilidad necesaria.

El agua es un derecho humano

“El agua es un recurso natural limitado y un bien público fundamental para la vida y la salud. El derecho humano al agua es indispensable para vivir dignamente y es condición previa para la realización de otros derechos humanos”. Rezan los artículos 11 y 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos y Culturales.

Agua en tiempos de pandemia

En las comunidades wayuu es casi imposible cumplir las medidas de bioseguridad, desde que inició la cuarentena social se aceleró la sequía y las autoridades no son capaces de garantizar acceso al agua potable.

Habitantes del municipio carretean agua largas distancias.

El agua no llega y hay que pagar

Los vecinos de los barrios y comunidades de La Guajira reclaman a los gobernantes información certera. Algunos han pagado hasta dos mil pesos y no les garantizan el servicio. Aseguraron que están viviendo la peor crisis de agua en tiempos de pandemia donde no hay agua para tomar ni para lavarse las manos.

“Si estamos en invierno es inundación y cuando llega el verano es sequía, no hay agua para la comunidad. ¿por qué no planifican los gobiernos?”. 

Poblaciones de la zona rural de la guajira están secos, producto de las altas temperaturas y la ausencia de lluvias. Es dramática la situación para los habitantes de las cuatro parroquias del municipio. 

«Nos están cobrando 4 mil pesos (colombianos) por la pipa de agua», denunció la señora Ana Marín. «El agua por tubería llegó una vez y no ha llegado más». Dijo mientras esperaba conseguir un poquito más de agua para su familia.

De lado Colombiano es igual

Por su parte, del lado colombiano, la cobertura del acueducto para la población es menor al 50 por ciento, lo que la deja por debajo de la media nacional. Solo tres de sus 15 municipios tienen agua apta para el consumo humano, según información del proyecto Guajira Azul, una iniciativa del gobierno de Iván Duque para instalar llenadero de agua en zonas rurales de Maicao y otros territorios. 

A esta realidad hay que agregar que en el departamento de la guajira colombiana, la desnutrición incide y afecta principalmente a los niños de las distintas comunidades. Además, se ha quebrantado el poco desarrollo de la agricultura y la ganadería y los animales de cría han muerto por la falta de agua y alimentos.

La carencia de agua influye en la propagación de enfermedades como gripe, diarreas y fiebre. 

La Guajira colombiana es el departamento con más pobreza del vecino país: el 96 por ciento de la población rural es pobre, según un reciente estudio de la Contraloría General. 

Ya éramos pueblo

“Mucho antes de ser Estado, ya éramos pueblo. Por eso somos llamados pueblo mayor, seamos colombiano o venezolano”, expresó Oscar Pérez González, líder tradicional en el departamento de la guajira colombiana, específicamente, en la zona rural de  Maicao. 

No importa si es Colombia o Venezuela. La Guajira tiene sed

“No estamos acostumbrados a que nos resuelva la vida, nosotros lo hacíamos desde nuestros propio conocimiento, pero hoy por hoy las lluvias se ausentan y no contamos con el agua, que año tras año nos regala la naturaleza”, sentenció.

Un desierto de ancestral

La Guajira es gente de viento, sol, arenas y playas. Del lado venezolano el pueblo Wayyu se ubica al norte del estado Zulia. En Colombia es el departamento de La Guajira. El territorio es árido, ácido. El límite es el mar caribe. Históricamente las bandas de contrabandistas y narcotraficantes han utilizado este territorio como corredor del crimen y el delito. 

Pero La Guajira es más que un pedazo de tierra desértica. Es un pueblo con grandes convicciones culturales y espirituales. El viento, el sol, el agua y su gente se fusionan en la mitología. El Wayunaiki es el idioma en el que se cuentan historias que pasan de generación en generación. 

La cría de animales está gravemente afectada por la sequía.

La escasez de agua en el territorio Wayuu tiene causas geográficas, pero también y sobre todo, de ausencia de políticas públicas que garanticen el derecho al agua potable. Sin olor, sin color, que genere vida. 

En 2012 el extinto Ministerio del Ambiente informó que el 90% del territorio Wayuu tenía servicio de agua. Pero, en el año 2020, justo cuando iniciaba la emergencia sanitaria, el municipio Guajira cumplió tres años sin servicio de agua por tuberías según la denuncia reiterada de la población.