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La Sierra de Perijá celebró 80 años de labor misionera de los capuchinos en el Tukuko

Foto: Cortesía.

Cada 2 de octubre es día de la festividad de los Ángeles Custodios, pero gracias a la hazaña y valentía de los misioneros capuchinos españoles como Fray Primitivo De Nogarejas y Cesáreo de Armellada, se fundó el Centro Misional Los Ángeles del Tukuko en honor a los custodios celestiales.

Esta comunidad yukpa es una de las primeras comunidades indígenas en la Sierra de Perijá y está ubicada a unos 50 kilómetros al sur de la población de Machiques, estado Zulia.

Con una eucaristía en acción de gracias la parroquia Los Ángeles del Tukuko cerró la puerta santa y el año jubilar por los 80 años de la llegada de los primeros capuchinos fundadores de la misión indígena en la Sierra de Perijá.

La santa misa fue presidida por Monseñor Nicolas Nava, obispo de la Diócesis de Machiques, quien estuvo acompañado de monseñor Ramiro Diaz, vicario apostólico emérito de Machiques y Fray Alfonso Mora, Superior de los hermanos capuchinos en Venezuela, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, feligreses e indígenas de la zona.

Foto: Cortesía.

En sus palabras el obispo de la Diócesis de Machiques resaltó la creación del centro misional, en la Sierra de Perijá, donde se impulsa la evangelización con los pueblos indígenas; posteriormente este proceso misionero fue reforzado con la llegada las hermanas de la Caridad Santa Ana y se consolida con la creación de la parroquia los Ángeles del Tukuko, luego de un proceso de pacificación en el cual muchos laicos, religiosos, religiosas e indígenas dieron su vida en esta tierra, recordando de manera particular a fray Nelson Sandoval.

Por su parte, el Superior de los hermanos Capuchinos en Venezuela, Fray Alfonso Mora, destacó que con la llegada de los frailes en 1945 y de las hermanas de la Caridad de Santa Ana en 1952 se reforzó y se potenció el deseo de la paz, de la salud y el amor a esta tierra.

Foto: Cortesía.

“En este momento trabajamos en la renovación de la pastoral misionera con la propuesta de la Escuela de Formación Indígena, con la idea de fortalecer y unificar a todas las comunidades de la Sierra. A veces (las comunidades) están fragmentadas por políticas, por intereses particulares, por otras cosas, y esta propuesta de la Escuela de Formación Indígena viene a ser como un agua fresca en medio de tantas dificultades”, comentó.

El fraile reafirmó que como representante de los capuchinos en Venezuela, confirman su compromiso de continuar en la misión del Tukuko, de fortalecer la presencia misionera y de seguir dando lo que esté en sus manos y lo que el señor ponga en sus manos, para que esta presencia misionera siga siendo luz en la Sierra de Perijá.

Foto: Cortesía.

Indígenas reconocen labor evangelizadora y educativa

Marciana Totoshi, habitante de los Ángeles del Tukuko, indicó que para ella y muchos dentro de la comunidad esta fecha los llena de orgullo, pues la gente de esta comunidad le debe mucho a los frailes y a las hermanas de la Caridad de Santa Ana, porque gracias a ellos “nosotros somos, lo que somos actualmente”.

Resaltó que con la llegada de los religiosos y religiosas la gente conoció la educación, primordialmente la que nos ha aportado tanto para nuestra vida y crecimiento.

“Hoy los Ángeles del Tukuko está de aniversario con sus 80 años. Gracias a ellos nos inculcaron lo que es la fe católica respetando nuestra cultura, y costumbres y eso es algo sagrado, es muy importante que las comunidades y toda la gente de aquí del Tukuko estemos unidos para que haya más fuerza y fe”.

Foto: Cortesía.

Continúan problemas servicios públicos

A la lista de problemas se suma la falta de servicios públicos, como el agua y el servicio eléctrico.

Este centro de salud atiende a pacientes de las diferentes comunidades, pero no cuenta con ambulancias para trasladar a los enfermos hasta otros sitios.

Asimismo, no cuenta con suficiente personal médico o especialistas para atender los distintos casos de salud.

Además, el poco personal de salud del ambulatorio indígena señala que atienden sin herramientas mínimas, pero aseguran que cada día trabajan con la esperanza de hacer milagros en medio de todas las dificultades que se presentan.

La crisis eléctrica es el pan de cada día en la comunidad del Tukuko, afectando a la población, pacientes y al personal del centro de salud.

Foto: Cortesía.

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