Las fuertes lluvias que han caído sobre Tucupita en los últimos días han dejado al menos dos comunidades aisladas, con reportes de inundaciones que afectan directamente a los estudiantes, quienes no han podido asistir a clases debido a los charcos y aguas acumuladas que deja el torrencial aguacero.
Tal es el caso de la comunidad Las Lomas, en San Rafael de Tucupita. Al no contar con aceras, sus habitantes se ven perjudicados cada vez que llueve por largo tiempo, pues el camino queda cubierto de charcos. Además, los conductores del transporte público se niegan a permitir el abordaje de los usuarios de esa zona porque sus zapatos están llenos de barro.
José Reinosa, habitante de Las Lomas, afirmó a Radio Fe y Alegría Noticias que los choferes de las unidades se niegan a embarcar a los usuarios especialmente niños con los zapatos sucios, dejándolos varados en las paradas.
Reinosa lamentó que, debido a las recientes lluvias, el camino hacia la parada permanece lleno de charcos. “Esto nos obliga a salir con los zapatos en la mano y un envase de agua. Es un problema que se registra desde hace al menos diez años”, dijo.
El vecino explicó que logra llegar al centro de la ciudad caminando descalzo desde su vivienda de zinc, conocida como “barraca”, hasta la parada, llevando consigo agua en recipientes de dos litros para lavarse los pies.
“Al llegar a la parada, tenemos que lavarnos los pies para ponernos los zapatos y así poder subir al transporte y hacer nuestras diligencias”, relató.

Por su parte, Jesús González, otro ciudadano de la comunidad 23 de Febrero, en Paloma, denunció que sus dos hijos no han podido asistir a clases por temor a que los transportistas no los dejen subir debido al barro en sus zapatos. Sus hijos estudian en la escuela Simón Rodríguez que se encuentra a diez minutos de la zona si optan por un transporte.
En esta comunidad, los vecinos han colocado escombros para medio mejorar el camino y evitar pisar el barro, pero esto resulta insuficiente. Se trata de un problema que se viene registrando desde hace más de 15 años, desde su fundación. Los ciudadanos también recurren a salir descalzos a la parada llevando recipiente de agua para luego lavarse los pies y colocarse sus calzados. Otros, salen con botas para evitar que les pegue sabañón producto del barro.
En 23 de Febrero la mayoría vive en casas de zinc y es poblada por indígenas waraos provenientes del municipio Antonio Díaz en Delta Amacuro. Allí tampoco se cuenta con aceras ni vías transitables.
Las familias de Las Lomas y 23 de Febrero esperan que las autoridades del gobierno los incluyan en proyectos de infraestructura para la construcción de aceras y el asfaltado de las calles.
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