Los cobres de la vida en el vertedero municipal de Tucupita

Un kilo de cobre se puede ubicar en 12.000 bolívares para el comprador del metal que acude al vertedero municipal de Tucupita: el punto inicial de una economía que se sustenta en la recolección de algunos elementos del desperdicio de basura, al que se puede sacar provecho para sobrevivir.

La basura ha sido convertida en la forma de sustento de 32 familias que viven en puntos distantes que rodean este vertedero. En su mayoría son originarios que han sido desplazados desde comunidades acosadas por la inseguridad y donde no se les permitía la siembra como actividad de sustento familiar.

Las primeras descargas de basura suelen ser a las 7:00 am. Mauricio siempre los espera para buscar cobres. Foto: Albert Avilé, Radio Fe y Alegría Noticias.

Ni hierro, ni aluminio

El hierro y el aluminio ya no son productos con demanda: la última venta de estos materiales fueron registrados en febrero de 2019, según los vecinos del sector.

“Nadie compra hierro ni aluminio”, dijo Alexander Espinoza. Según él, los compradores de hierro y aluminio dejaron de acudir al vertedero debido a requisas constantes por parte de la Guardia Nacional Bolivariana y la policía; no para garantizar la seguridad, sino para apropiarse de algunos metales de valor que los buscadores de metales encuentran en el botadero municipal, según Espinoza.

Ahora es el cobre el que da para sobrevivir, pues se sigue manteniendo su demanda, y es por ahora el único medio de sustento real de las familias.

Un día muy productivo para los buscadores de metales en el botadero de Tucupita implica reunir, al menos, 3 kilos de cobre. Para ello deben trabajar hasta cinco horas desarmando todo tipo de componentes de motores o piezas de equipos electrodomésticos.

El cobre se encuentra en partes y piezas de electrodomésticos dañados y componentes de vehículos. Foto: Albert Avilé, Radio Fe y Alegría Noticias.

Los cauchos sirven para avivar el fuego y quemar las láminas de aluminio que recubren los radiadores. Al debilitarse las láminas, se usa una madera larga para retirar los restos de aluminio que deja al descubierto el cobre.

Bobinas, radiadores de autos o refrigeradores domésticos y cualquier pieza que muestre cobre son desarmados a fuerza de calor, o golpes con hachas u otros metales que permiten partir los claustros en cuyo interior hay cobres. Son los cobres de la vida en el vertedero municipal de Tucupita.  

La extracción del cobre de los radiadores es facilitado por el calor del fuego con el uso de cauchos. Foto: Albert Avilé, Radio Fe y Alegría Noticias.