Servicios son un «alma en pena» en La Aurora I de Apure

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Foto: Radio Fe y Alegría Noticias

Entre más cerca de la frontera con Colombia se vive, más deficientes son los servicios básicos. Ese es el panorama que viven en el barrio La Aurora I en el Alto Apure.

Agua, electricidad, gas doméstico… todo falla en La Aurora I.

Sus habitantes han tenido que inventarse varias formas de sobre llevar la situación y reinventarse ante las adversidades para poder seguir adelante.

En medio de una pandemia por la COVID-19, donde la higiene es fundamental para evitar contagios, en La Aurora I llevan 17 años sin recibir agua por tuberías.

Así lo recuerda Yuleidy Chacón, quien relató a Radio Fe y Alegría noticias que simplemente deben arreglárselas entre ellos mismos para resolver.

Ante la falta del servicio por tubería, los vecinos tuvieron que empezar a hacer perforaciones y, con la ayuda de motobombas, extraen el agua y se autoabastecen.

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Foto: Radio Fe y Alegría Noticias

Por su parte, Rosa Moreno, habitante de la calle Reynaldo Armas, señaló que con una manguera desde la casa de un vecino, «halan» agua para surtir 3 casas más pues no todos tienen una bomba eléctrica.

«Tengo que cargar agua desde la casa del vecino y que ellos estén allí para prender su bomba ya que aquí se nos dañó por culpa de un bajón», acotó.

«HidroLlanos no existe para nosotros. Yo exijo un servicio como tal. Dicen que están arreglando las redes de aguas blancas y servidas pero eso no existe. Estas son perforaciones que cada quien hace», exclamó.

En su caso, no ha podido hacer su propia excavación porque sus ingresos económicos no le dan la base para costear el trabajo. Contó que es pensionada y su ingreso de un millón 200 mil bolívares no le alcanza ni para un kilo de harina de maíz.

Además, Moreno apuntó que esa agua deben filtrarla ellos mismos para poder consumirla. A su juicio, ahorita no nos va a matar el COVID. Nos va a matar la negligencia por parte de entes gubernamentales. Duélale a quien le duela. Ya estamos cansados».

Cuestionó el uso del dinero recogido por la municipalidad a través del pago de los impuestos pues no considera que esté siendo para mejorar la calidad de vida de los vecinos.

Apagones sin previo aviso

Pero si no hay electricidad, nadie puede usar las bombas para extraer agua de las perforaciones. La señora Rosa Moreno indicó que si bien antes había al menos un cronograma de racionamiento, ahora caen de sorpresa todos los días.

Contó que recientemente mandó a arreglar un aire acondicionado y mientras lo probaban, un bajón de corriente lo terminó de dañar. «¿Quién le paga eso a uno?», inquirió.

De los tres aires que tenía en su casa, ahora no tiene ninguno. «Me preocupa ahora cuando prendo la computadora porque puede haber un bajón. Lo que me deja con el corazón en la mano es la nevera, que no vaya a morir también», agregó.

El servicio eléctrico también es un dolor de cabeza para Daniela Ávila. Ella es una joven que trabaja arreglando cejas y utiliza un calentador para poder emplear la cera. Sin luz, no puede laborar.

Ella relató que pueden llegar a pasar tres horas sin electricidad y luego de un rato con el servicio, se vuelve a ir hasta por seis horas.

El gas es un «alma en pena»

Para Yuleidy Chacón, otro problema en la comunidad es el servicio de gas doméstico.

Ella lo calificó como un «alma en pena». Que en 2020 solo llegó dos veces, es decir, les venden bombonas cada seis o siete meses.

En el «mercado negro» pueden llegar a encontrar una bombona de 10 kilos en 80 mil pesos colombianos, mientras que la de 43 kilos puede llegar a costar hasta 150 mil pesos.

Explicó que como alternativas, algunas personas cocinan a leña pero a veces ni se consigue. Mientras que en algunas partes la venden a precios elevados. Otra opción son las cocinas a gasoil pero implica además el costo de comprar el combustible, más el proceso de encenderla.