Madres del albergue Agustín Quevedo Villegas piden a la gobernadora de Bolívar escuchar sus historias

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Más de 40 familias permanecen afectadas en el sector El Edén, parroquia Agua Salada de Ciudad Bolívar ante crecida del río Orinoco. Foto: Francesca Díaz | Radio Fe y Alegría Noticias.

Colchones perdidos, comida dañada, incertidumbre y frustración… Estas son algunas de las sensaciones que viven las madres refugiadas en el albergue habilitado en la Escuela Agustín Quevedo Villegas, parroquia Agua Salada, sector el Edén de Ciudad Bolívar.

El Edén es una comunidad de aproximadamente 700 habitantes, donde más de 40 familias permanecen afectadas por la crecida del río Orinoco que se mantiene en alerta roja y ha inundado distintas zonas de esta localidad con una afectación de más de 600 familias según cifras ofrecidas por el alcalde de Angostura del Orinoco, Sergio Hernández.

Para las madres que residen en este espacio, la realidad arrecia ante la necesidad de proteger a sus hijos del desabrigo, la falta de recursos y la necesidad de cuidar su salud ante las enfermedades y propagación de animales que ha traído el desborde del fluvial.

Jennifer Farreras, madre de 32 años, tiene tres hijos de 12, 7 y 6 años, quienes su principal preocupación en medio de esta emergencia. Su hijo mayor padece de una cardiopatía congénita y requiere una intervención quirúrgica inmediata ante la exacerbación de síntomas como taquicardia y arritmia. Sin embargo, Farreras se pregunta: ¿a qué casa lo voy a traer luego de la operación?

Radio Fe y Alegría Noticias se acercó al lugar para conversar con esta mujer, cuya solicitud es que la gobernadora del estado, Yulisbeth García, se acerque a la comunidad para escuchar sus necesidades.

“Somos más de 40 familias viviendo esta situación. Mi hijo lo tengo con una cardiopatía y va a ser operado. Mi preocupación es que ahorita no tengo dónde tenerlo. Porque al salir de aquí, no tengo a dónde llevarlo. Me han dado orientaciones, que me quede en Caracas 15 días y después cuando llegue me den 15 días en el área de pediatría… cosa que no voy a aceptar porque una operación de corazón es demasiado riesgosa y ya es un trauma para mi bebé. Cómo yo saco a mi hijo después de una operación y sacarlo a otro hospital. No veo que esas sean las condiciones. Como madre exijo que me den un sitio donde yo tenerlo después de su operación”, dijo Farreras a este medio.

-¿Cuál es la petición que le hace al Estado? ¿Por qué desea visibilizar este caso?

-Estoy viviendo del día a día para sustentar el arrocito, la cuestión. Tengo que comprarle tratamiento semanal, Adaptril, Espinorolactona…. gasto semanal entre 45 a 50 dólares. Es demasiado complicado. Uno como madre por sus hijos hace todo, si no tuviera esta condición, yo ya hubiera alquilado; pero estoy aquí porque en verdad no tengo cómo salirme y estar en otro sitio con mi hijo. Mi mensaje es que vengan y ver la realidad de lo que estamos pasando, que hablen con nosotros. Nosotros más que nadie le podemos explicar y ver una esperanza en ellos. Darnos ayuda, aliento, que podamos ser reubicados. Queremos que venga la gobernadora. Como ella es mujer nos puede entender como madre, como hija, como mujer y que pueda darnos una respuesta. Le pido que ella venga y pueda ver la situación.

Laguna amenaza con anegar este refugio

Arelis Rojas, quien es líder de calle de El Edén, explicó que hay más de 14 familias haciendo vida en estos espacios, al inicio, eran 24; pero debido a que el agua logró entrar al recinto, prefirió llevar a un grupo a otro sector.

“Al preescolar le llegó el agua y mudaron a un grupo a la Escuela Hugo Chávez Frías. Agradecemos al alcalde, a la gobernadora y al presidente que nos han ayudado con alimentos, medicinas, colchones para quienes lo necesitan. Nos han dado alimentos seguidamente. Lo que pedimos es una reubicación para otro lado, una vivienda. Necesitamos una reubicación. Así es un desgaste para ellos y para nosotros. Cada año se pierden enseres”, explicó.

Hace algunas semanas se reportó la entrada de agua desde la parte de atrás a este recinto, a pesar de que el espacio debería ser de seguridad y tranquilidad para los damnificados, el Orinoco no perdona y la cota de este fluvial continúa.

“Que vengan y nos reubiquen”

Entre bolsas de comida y algunas camas, los niños intentan recrearse mientras las madres ven, poco a poco, cómo el afluente rebosa los techos de sus casas que están en las aguas del Orinoco a solo unos 10 metros del refugio.

Este medio hizo un recorrido en curiara por la zona, logrando ver cómo muchas viviendas están totalmente rebasadas. Ante esto, lugareños explicaron que luego de que pasen las lluvias también requerirán apoyo para desinfectar y que los espacios vuelvan a ser habitables.

Tal como se comenta entre internautas las inundaciones ocurren “todos los años”. Ante este argumento, los refugiados alegaron que sí, que pasa cada año y las autoridades no han promovido alguna reubicación o apoyo para sus familias. Asimismo, destacaron que mantenerlos allí acarrea incluso más gastos que ofrecerles opciones de reubicación.

Así lo hizo saber Nilza Hernández, quien está en el refugio con sus hijos, nietas y bisnietos, y declaró que la situación es cada vez más compleja para su grupo familiar.

“Le estamos pidiendo a la gobernadora que venga. En realidad, estamos demasiado afectados con el río padre Orinoco. No se han portado mal con nosotros, mandando lo que nosotros hemos necesitado. Han venido y trasladado lo que se pueda trasladar. Pero sí le pedimos a la gobernadora que, por favor, nos reubique. Para no vivir esto ya todos los años. Pedimos reubicación. Por eso queremos que venga, para hablar con ella y ver qué nos define. No es un año, esto pasa desde el 2018 y estamos en esto. Vivir en un albergue no es bueno. Uno no duerme bien. Se preocupa. Ahorita para uno es difícil salir, ve cómo están las calles”, declaró Hernández,

-¿Cuánta gente de su familia está aquí? ¿Qué le diría a esas personas que atacan a la gente que decidió construir sus casas en esta zona?

-De mi familia hay como nueve personas. Nietos y bisnietos. Aquí están mi hija, dos nietas y dos bisnietas. Me siento muy mal. Yo no sufría de tensión y estoy sufriendo por el estrés. Estamos más de 40 familias afectadas. Yo le pido a las autoridades, aparte de la ayuda que nos han dado, le pido a ellos que vengan y reubiquen. Yo le diría a esa gente que cuando uno no tiene para dónde coger, tiene que construir donde uno pueda. No juzguen para no ser juzgados. Nos critican mucho. Nos han mandado mensajes demás de feos, arriba hay un Dios que para abajo ve.

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