María, Sol o Ana es la misma estafa que ahora apunta a la vacuna contra la COVID-19

«Hola, es María» se convirtió en el ícono de las estafas en Venezuela. En principio fue relacionado con la operación de privados de libertad en diferentes cárceles de Venezuela, entre ellos, el Centro Penitenciario de Aragua, más conocido como la cárcel de Tocorón.

Para enganchar a los más descuidados suele presentarse como María o otros nombre, pero aclara que es su nuevo número.

Las ofertas que ofrecen los privados de libertad varían desde la venta de dólares, venta de línea blanca y marrón promocionados por el gobierno venezolano, venta de vehículo de muebles e inmuebles y otros.

En algunos casos, era para ofrecer una entrega de una vivienda de la Misión Gran Vivienda Venezuela, cuyo objetivo real es averiguar datos de personas cercanas a las personas que responden a los ofrecimientos de viviendas.

De acuerdo con uno de los tantos testimonios sobre «Hola, es María» es que uno de los «requisitos» es entregar el nombre o fiadores de tres personas, incluyendo la dirección y cédula. Este pedido sirve para ubicar al «fiador» y extorsionarlo con los datos facilitados por la primera víctima haciendo notar que «están informados».

Amenazan con robar la vivienda, secuestrar a uno de los miembros de la familia, violar, o, incluso, asesinar. «Los fiadores» presos de temor deben pagar para evitar tales ataques por parte de la organización criminal.

María alcanzó a la COVID-19

«Hola, es María. Quería decirte que tengo cupos para vacunarte, tengo pocos disponible. Si tienes interés me avisas y te doy las instrucciones de pago y dirección», es el mensaje que circula a través de grupos de WhatsApp en Venezuela.

Esta modalidad es más reciente, y tiene que ver con el auge de casos de COVID-19 en Venezuela que hasta el 6 de marzo, se han detectado 169.074 casos acumulado de COVID-19, y solo el 6 de marzo se detectaron 1.526.

Una de las últimas estafas relacionadas a la COVID-19 es la supuesta venta de la vacuna china

Nombre de féminas

Casualidad, coincidencia o intencionalidad, pero los nombres usados por organizaciones criminales son de mujeres: María, Sol o Ana.

Lo que presumen los usuarios en las redes sociales que responden a publicaciones relacionadas con estas estafas es que los delincuentes pueden apreciar que cuando se trata de una «mujer», las personas suelen sentir más confianza y así facilitar la entrega de datos cruciales para ejecutar las estafas.

Depósitos

Existen algunos casos los victimarios han sido más directos al solicitar depósitos de una cierta cantidad de dinero a la víctima para que sea «beneficiario» de una vivienda o de algún pan del gobierno.

Se trata de un «modus operandi» que vincula más a miembros de grupos armados que buscan un financiamiento más riesgo para ellos, pero más rápido a la vez, porque generalmente los atacantes entregan datos bancarios realizan que permiten cotejar la dirección y el nombre real de los estafadores.

Causas: la obligación de acudir a «María»

Una fuente reveló a Radio Fe y Alegría Noticias que quienes incurren en este tipo de «estafas desesperados» son aquellos privados de libertad que tiene deudas con los llamados «pranes» de la cárcel y deben saldar cuanto antes estas deudas para evitar castigos severos, que en algunos caso puede resultar en un asesinato.

Aunque no existen datos o montos establecidos, es bien sabido que los privados de libertad deben saldar una «causa» que se traduce en el pago por preservar mínimos derechos en el interior de una cárcel. Los montos van desde 4 dólares al cambio del día hasta 10 dólares a la semana. Al mes, algunos «presos» deben pagar entre 16 y 40 dólares, monto que en Venezuela es realmente difícil de saldar ante la depreciación continua del bolívar.