Más de 800 mil niños y niñas habrían sido dejados atrás

De acuerdo con cifras de Cecodap, solo en las escuelas de Fe y Alegría, en el corte de marzo, más de 8 mil infantes vieron a sus padres partir.

Así lo afirmó a Radio Fe y Alegría Noticias el coordinador de los Centros Comunitarios de Aprendizaje, Carlos Trapani, quien detalló que los padres de esos niños en edad escolar dejan el país buscando mejores condiciones económicas. Según las estimaciones de Cecodap, más de 800 mil niños y niñas de todo el país vieron a sus padres migrar durante el último año escolar.

Los datos que se manejan provienen de organizaciones como Fe y Alegría, que contabiliza con rigurosidad la cifra en cada uno de los colegios en el país. También se registran datos levantados en otras instituciones educativas.

Para Trapani, esa situación genera una condición denominada “duelo migratorio”, que representa una dificultad en el entorno educativo, los pequeños cambian sus rutinas diarias, lo que produce ansiedad y angustia, disminuyendo su desempeño escolar.

Trapani aclaró que la migración no significa abandono y reconoció que estas personas “se van huyendo de un deterioro acelerado en las condiciones de vida”, por lo que aseguró que Cecodap no critica ni rechaza la decisión de las personas de abandonar el país.

Sin embargo, recomendó a los padres que tengan considerado irse, sean abiertos y compartan con sus hijos esta decisión.

“Es desaconsejable no decir nada o decirlo en el último momento”, sentenció. También mantener una comunicación constante con los niños luego del proceso migratorio.

Un cierre negativo para el año escolar

Trapani consideró que el año escolar 2019 cerró en déficit, afirmando que los asuetos impuestos, las prolongadas y constantes suspensiones del servicio eléctrico y la migración, tuvieron un impacto negativo en la matrícula y la calidad de la educación.

A esos fenómenos sumó la migración de docentes y los problemas con los servicios públicos. En este sentido, agradeció a los educadores su voluntad de seguir asistiendo a clases a pesar de que “ir a trabajar les sale más costoso que quedarse en casa”.

También, resaltó la actitud de aquellos niños que siguen asistiendo a sus escuelas pues “para muchos de ellos es más fácil ser pimpinero que ir a clases”, destacando además los esfuerzos que hace el personal educativo por mantener las aulas llenas.