Pueblo Wayuu pierde al académico Nemesio Montiel

Montiel, de 78 años de edad, se encontraba recluido en una clínica de Maracaibo desde la semana pasada. Foto: Cortesía

La Guajira pierde otro hijo más, representante de la cultura a nivel Local, Regional, Nacional e internacional, Nemesio Montiel Fernández Jayariyu, perdió la batalla contra la COVID-19.

Montiel, de 78 años de edad, se encontraba recluido en una clínica de Maracaibo desde la semana pasada, en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Sus grandes pasos fueron desarrollados en el mundo académico, fue Secretario de Cultura del Zulia, columnista y autor de diversos libros,  ensayos académicos y novelas. Así como un gran referente de las Ciencias Sociales  en Venezuela especialmente en el campo etnográfico.

Miembro del «Clan Jayaliyuu», ciudadano ejemplar y amigo entrañable para quienes lo conocían, manifestaron sus atributos de decencia y la caballerosidad. Su muerte constituye una gran pérdida para el Pueblo wayuu.

Defensor de la cultura indígena

Como secretario de Cultura del estado Zulia (1990-1994),  propuso un nuevo modelo de gestión cultural, realizó la IV Bienal Ciudad de Maracaibo, la fundación de estado para la Orquesta Sinfónica de Maracaibo, la Escuela de Música Wayuu; editó el libro Ricardo Aguirre voz y mito, y estimuló la segunda época de la revista Puerta de Agua; logró la declaración del idioma guajiro como segundo del estado Zulia y publicar una colección en ese idioma.

Además Montiel, Propuso el proyecto del Centro Cultural Alitasía, en la laguna del Pájaro, en la Guajira venezolana, donde se conmemoró el V Centenario del Encuentro de Dos Culturas, con el estreno de la cantata Alitasía del maestro Juan Belmonte.

Por años, fue un asiduo colaborador de Panorama, con su columna «Casachiki». En 2015 la Universidad del Zulia le confirió el Doctorado Honoris Causa. Docente e investigador de la Universidad de La Guajira (Colombia) y presidente del Observatorio Wayuu Colombo-venezolano.

Nemesio Montiel nació en Paraguaipoa el 25 de noviembre 1943, oriundo del poblado de la laguna del pájaro alta Guajira, hoy conocida como Alitasía, donde abundaba la Flor del Taparo, y que visitaba en fechas especiales.

Una pérdida irreparable para la academia,  y luchador por la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas de Venezuela.