Más de 100 niños y niñas de la Fundación Puerto Azul participaron recientemente en una jornada comunitaria en Naiguatá junto a la Escuela de Música de la localidad.
La actividad la impulsó la empresa productora Bajo el Árbol y la agrupación Los Menor3s como parte de Movimiento Camina, con el apoyo de organizaciones sociales, voluntarios y empresas aliadas con el fin de generar un impacto positivo en las vidas de aquellos afectados por el doble terremoto del 24 de junio.

El Movimiento Camina tomó su nombre de la canción homónima de Los Menor3s junto a la Sinfónica Coral Kanaimö que se inspira en un mensaje de unión, esperanza y seguir adelante. Además el proyecto busca promover espacios de encuentro, recreación y acompañamiento para niños y jóvenes.
Desde la emergencia del 24 de junio, la organización desplegó un trabajo territorial continuo tanto en Caracas como en La Guaira y articuló voluntarios, comunidades y empresas para encauzar apoyo social.
Sobre esa experiencia se construyó esta actividad en Naiguatá que se llevó a cabo junto a los cantantes de Los Menor3s y con la participación de Alejandra Otero, Domingo Mondongo, La Vero Gómez y los profesores de la Escuela de Música de Naiguatá.
Juegos y humor para los niños
La vivencia de los niños comenzó durante la mañana en un espacio de expresión plástica, donde dibujaron y pintaron, acompañados por meriendas y música. Posteriormente, hubo recreación con dinámicas grupales, juegos y momentos de humor que lideraron Ale Otero, Domingo Mondongo y La Vero Gómez, quienes mantuvieron la animación e integración de los asistentes.
Luego, los profesores de la Escuela de Música de Naiguatá subieron a escena junto a Los Menor3s, quienes se mezclaron con los niños y sus padres y compartieron canciones, transformando el arte en una herramienta de participación colectiva.
Tras la actividad musical, los niños y sus familias compartieron un almuerzo comunitario, junto a la preparación de perrocalientes, helados y una donación de la organización World Central Kitchen. Adicionalmente, cada niño recibió obsequios para su entretenimiento y bienestar, incluyendo balones, juguetes y cojines.
Por su parte, Jean Paul Zeppenfeldt, director de Bajo el Árbol, enfatizó que la ayuda no debe para y que mientras más haya organización, se logrará un mayor alcance. “Es momento de solidaridad”, dijo en una nota de prensa a Radio Fe y Alegría Noticias.
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