Papá de Simón asegura que la policía fingió un enfrentamiento y lo mató

Simón
Momento en el que los funcionarios policiales sacan el cadáver de Simón Parra del CDI Santa Rosalía

El miércoles 22 de enero de este 2020, murió a manos de la policía Simón José Parra Matos. Según la policía, el joven de 23 años de edad se habría enfrentado a tiros a los funcionarios de la Mancomunidad del Eje Metropolitano del estado Zulia, sin embargo, sus familiares y varios vecinos aseguran que Simón fue ejecutado.

Su papá, Edinson Parra, relató que el hecho ocurrió a plena luz del día, eran cerca a de las 10 de la mañana de aquel día miércoles. Detalló a Radio Fe y Alegría Noticias que más tarde, la policía se llevó a Simón baleado e inconsciente de una casa del sector Santa Rosalía del casco central de Maracaibo.

Edinson, asegura que su hijo salió de la casa en la que vivía junto a su su pareja y caminaba para ir a reparar una cocina en la casa del Señor Edinson, cerca de La Sanidad, pero se quedó conversando un poco antes de llegar, al encontrarse con unos amigos en la avenida principal.

Cuenta su papá, que en ese momento el joven fue abordado por varios sujetos armados que le apuntaban desde una camioneta, aparentemente sin identificación visible, a lo que Simón respondió intentando huír.

La nota de prensa de la policía dice que fue una voz de alto, a la que Simón no hizo caso. Lo cierto es que Simón salió corriendo e intentó esconderse en la casa de un vecino de su padre, donde los funcionarios de la mancomunidad policial lograron alcanzarle.

Según la versión de la policía, al verse acorralado el joven disparó un escopetín contra los funcionarios, quienes respondieron a tiros también alcanzando la humanidad de Simón en el interior de aquella vivienda de la calle 96 de la parroquia Chuiquinquirá. Pero, los vecinos y familiares de Simón lo vivieron distinto.

El señor Edinson, padre de Simón, aseguró a Radio Fe y Alegría Noticias que escuchó más de 15 tiros, cree que para aparentar un enfrentamiento..

Antes de esto, los funcionarios policiales habrían sacado al dueño de la casa, quedando solos con Simón, en ese momento el señor Edinson dice que se acercó para saber qué estaba pasando y su vecino se asomó para advertirle que iban a matar a su hijo. 

Las vecinas del barrio se estremecieron al escuchar los disparos. Aquellas que eran madres solo pensaban en reguardar a sus hijos de una bala perdida. El miedo se ha sembrado en cada barrio de Maracaibo, por lo que, dicen, la gente prefiere callar por desconfianza al sistema de justicia.

El tío de Simón, Luis Matos, fue uno de los testigos del hecho, dijo que Simón había durado dos horas dentro de la casa tras escucharse los disparos, es decir, hasta las 12 del mediodía. Vio como después de ese tiempo, la policía sacó de la casa a su sobrino desangrándose y lo metieron en una camioneta Chevrolet explorer color gris.

Sin embargo, la nota de prensa de la policía asegura que fue trasladado de inmediato a un centro asistencial de salud.

Ya casi para la 1 de la tarde el joven fue ingresado al Centro de Diagnóstico Integral Santa Rosalía, donde fuentes médicas aseguran que ingresó con tres heridas de bala en el pecho y sin signos vitales. De inmediato, los familiares de Simón llegaron al lugar, iban con el ceño fruncido evidenciando la preocupación en sus rostros. En especial la madre de Simón, quién venía desde el sector La Pastora sin tener detalles de lo que había pasado.

Los funcionarios de la Mancomunidad Policial acordonaron el centro de salud negando el paso de los familiares y de la prensa. La familia tuvo que esperar al otro lado de la acera sin poder acercarse mucho y la única información que proporcionaron los funcionarios al tío de Simón fue que su sobrino se habría enfrentado con las autoridades. 

Eran las 2 de la tarde y el joven continuaba dentro del centro de salud, al mismo tiempo que su familia se mantenía con el corazón en la boca en la acera del frente, a más de 6 metros de la puerta del CDI, con la firme esperanza de ver salir a Simón con vida, pero no fue así. 

Pasadas las 3 de la tarde de aquel miércoles 22 de enero, los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas llegaron al CDI de Santa Rosalía y, luego de estar 10 minutos dentro de las instalaciones, sacaron en una camilla y cubierto con una sábana médica azul, el cadáver de Simón. 

Los funcionarios lanzaron el cadáver desnudo de Simón en la parte de atrás de una camioneta sin cabina, mientras una de sus familiares forcejeaba con uno de los funcionarios intentando acercarse a Simón sin lograrlo, entre el sollozo y el lamento de quienes lloraban desconsolados, los funcionarios se retiraron del lugar, llevando el cuerpo de Simón a la morgue de la Universidad del Zulia.A las 4 de la tarde se conoció el destino de Simón.

El joven dejó huérfana a una niña de tres años, cuenta su papá que Simón había estudiado en Dos Bosco y luego había ingresado al Ejército, pero decidió abandonarlo y se dedicó a ser mototaxista.

El señor Edinson Parra, aseguró que, pese a que su hijo pudo estar involucrado en algunos hurtos al ambulatorio de “La Sanidad”, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 43 establece que:

“El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla. El Estado protegerá la vida de las personas que se encuentren privadas de su libertad, prestando el servicio militar o civil, o sometidas a su autoridad en cualquier otra forma”

Artículo 43 de la CRBV

La organización no gubernamental Comisión de Derechos Humanos del Estado Zulia, CODHEZ, publicó en su último boletín sobre la situación de los derechos humanos en el estado Zulia que, el año pasado en la entidad la policía mató a más de 650 personas en supuestos enfrentamientos.

Y según el propio Secretario de Gobierno del estado Zulia, Lisandro Cabello, más de 100 personas mueren en supuestos enfrentamientos con los cuerpos de seguridad del Estado cada semana.

El año pasado, se reportaron algunas historias similares a la Simón. Una de ellas es la de Yeleudi Enrique Tisoy Gaviria y tenía 33 años, quien murió a manos de las FAES el 21 de octubre de 2019, en un supuesto enfrentamiento en el barrio El Marite, al oeste de Maracaibo.

Sin embargo, al igual que con Simón, los familiares de Yeleudi aseguran que el joven no se enfrentó a tiros con autoridad alguna, dicen que la última vez que lo vieron con vida estaba de rodillas suplicando por su vida frente a los funcionarios policiales.

Sucedió también con los hermanos Johendry Briceño y Alberto Briceño, de 19 y 20 años de edad, respectivamente. Quienes murieron el 21 de mayo de en un supuesto enfrentamiento con las FAES en el barrio San Trino de Maracaibo.

Sin embargo, al igual que en los casos anteriores, sus familiares aseguran que los funcionarios policiales los ejecutaron tras ingresar a su casa sin orden de allanamiento mientras estos dormían.