¿Para qué sirve recordar el día mundial del docente?

Foto: Radio Fe y Alegría Noticias

La maestra Olga Ramos explicó a través de Radio Fe y Alegría Noticias cómo, por qué y para qué surgió el día mundial del docente y cuyo recordatorio en Venezuela estuvo caracterizado por una intensa y masiva jornada de protestas por parte de los educadores.

Reseña que en 1966, hace 54 años, la OIT y la UNESCO firmaron un acuerdo con varias recomendaciones para atender la carrera docente.

Desde entonces el concepto no solo se refiere a la contratación colectiva sino también a la formación de los educadores, a la institucionalización de la profesión dentro de los sistemas educativos.

El acuerdo se decidió en virtud de la escasez de docentes que había y que repercutía negativamente en la calidad de la educación.

La premisa básica de esos tiempos para estos organismos internacionales era que la profesión docente formaba parte como condición clave para que la educación pudiera funcionar de manera óptima y se garantizara el derecho a la educación con calidad.

Se recomendaba que las condiciones de contratación tenían que garantizar que los docentes se dedicaran a estudiar, formarse, prepararse, de forma impecable, y hacer otras cosas sin tener que ejecutar actividades extras para mantenerse económicamente, ellos y a su familia.

Dicho de otro modo, apunta Ramos, el salario que devengaran tenía que ser equivalente a lo que ganaban otros profesionales mejor pagados, con lo que se aseguraba una buena seguridad social.

Otra de las pautas que se estableció en el acuerdo es la provisión por parte de las instituciones de todos los recursos técnicos, materiales pedagógicos, condiciones ambientales de las escuela, logística de movilización para que los educadores pudieran hacer su trabajo, sumados “la remuneración justa y el reconocimiento social porque todo docente tiene una labor estratégica para la sociedad”.

Los pasos que se dieron en Venezuela

En Venezuela la profesión logró institucionalizarse con su respectivo reglamento de ejercicio en 1991.

En esa normativa se estipularon los parámetros de cómo eran los ingresos a la carrera docente, cómo se concebía esa profesión, qué condiciones o perfil se debía tener y el tipo de formación que los maestros deberían tener.

Para la también integrante de la asociación civil Asamblea de Educación todos estos avances de institucionalidad y seguridad social de la carrera docente se ha ido perdiendo con el tiempo en el país.

Menciona, por ejemplo, que los contratos colectivos explícitos para los docentes terminaron de desaparecer cuando se creó la contratación única y unitaria para trabajadores del sector de la educación.

Las normas relacionadas al ingreso y a los ascensos también empezaron a ser anuladas cuando se creó la figura de los supervisores sin carrera, se comenzaron a contratar directores sin formación, los ascensos se empezaron a dar por otras razones y no por méritos.

Además, la formación docente se ha venido deteriorando gradualmente aunado al paupérrimo salario que hoy devengan.

A esta realidad del educador venezolano Olga Ramos le agrega más ingredientes como la deuda acumulada de casi el 300 por ciento por incumplimiento de la última convención colectiva.

¿Y en la pandemia?

En cuanto al contexto actual circunscrito por la cuarentena refiere que el docente ha tenido que multiplicar su tiempo y su esfuerzo para poder su desarrollar su trabajo.

Puso como ejemplo el caso de que “si un docente tiene que comunicarse con sus estudiantes debe contar con un teléfono inteligente y una computadora para poder tener interacción…pero al no tener interacción tiene que ir casa por casa, como en efecto así ha ocurrido en las zonas rurales e indígenas, entregando las programaciones, hablando con las familias”.

Y en el caso en que pueda contar con los equipos técnicos y recursos tecnológicos “entonces el docente tiene que pagar los datos, “eso significa que el docente tiene que pagar de su salario un canal de trabajo”.

Advierte un elemento que, según su consideración, aún no se ha pensado en el país. Se trata del cambio de la educación presencial a educación a distancia que implica aumentar al triple la cantidad de tiempo que el docente debe dedicar atención personalizada a cada estudiante y eso nadie se lo está pagando.

Tampoco, lamentablemente, los educadores no estaban formados para este cambio de modelo. “Eso no formaba parte de la estructura curricular de sus estudios”, apunta la activista.

Con respecto al programa ministerial bautizado como “Cada Familia Una Escuela” que se transmite por la televisión, señala que ni es educación a distancia ni es desde la casa “sino una mezcla mal instrumentada de ambas cosas”.