En un día que quedará grabada con letras de oro en los libros de historia del fútbol sudamericano, la selección de Paraguay firmó la mayor hazaña en lo que va de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Tras batallar como leones durante 120 minutos agónicos, la albirroja eliminó a la poderosa Alemania en una dramática tanda de penales en el Boston Stadium, asegurando un boleto a los octavos de final.
El equipo dirigido por Gustavo Alfaro, que se coló a los dieciseisavos de final sufriendo como uno de los mejores terceros de la fase de grupos, desarticuló por completo la maquinaria teutona a base de orden, orgullo y la mítica ‘garra guaraní’.
Golpe táctico y drama en los 90 minutos
Desde el pitazo inicial, Alemania se adueñó de la posesión del balón, pero se topó con un auténtico muro defensivo comandado por Gustavo Gómez y las manos milagrosas del arquero Orlando Gill. Paraguay aguantó el chaparrón y, cuando la primera mitad agonizaba, dio el zarpazo.
Al minuto 42′, la joya paraguaya Julio Enciso desató la locura en las gradas del estadio de Boston al conectar un fiero cabezazo que dejó sin opciones al legendario Manuel Neuer. Con el 1-0 parcial, la Albirroja se marchó al descanso saboreando la gloria.
En la segunda mitad, la presión alemana se volvió asfixiante. La insistencia tuvo su premio al minuto 54′, cuando Kai Havertz, también por la vía aérea, puso el 1-1 definitivo que congeló los corazones paraguayos. Pese a los cambios ofensivos de Julian Nagelsmann, que mandó a la cancha a Jamal Musiala, el marcador reglamentario no se movió.
El VAR y la agonía del tiempo extra
La prórroga fue un ejercicio de supervivencia pura para Paraguay. Las piernas pesaban y el cansancio acumulado hacía mella. Al minuto 103′, el drama llegó a su punto álgido cuando Jonathan Tah anotó de cabeza lo que parecía el 2-1 definitivo para Alemania tras un tiro de esquina.
Sin embargo, el destino tenía otros planes. Tras una tensa revisión en el VAR, el árbitro marroquí Jalal Jayed anuló la anotación por una falta previa de Waldemar Anton sobre el arquero Orlando Gill, devolviéndole la vida y el alma al cuadro paraguayo.
La ruleta de los penales corona a la Albirroja
Tras persistir el empate tras los 30 minutos de alargue, la definición se trasladó a los once pasos. En la tanda, la figura de Orlando Gill emergió de manera colosal bajo los tres palos, mientras que los ejecutores guaraníes mantuvieron la mente fría frente a Neuer para sellar una clasificación legendaria.
Con este histórico resultado, Paraguay rompe todos los pronósticos del torneo y se mete entre los 16 mejores del planeta. Ahora, los comandados por Alfaro esperan en octavos de final al ganador de la llave entre Francia y Suecia.
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