Retoman labor social que inició el recordado K’okal entre los waraos del Delta

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Dicen que lo que bien se aprende, no se olvida, y más, si el maestro que tuviste fue uno de los buenos, de los que te entienden, que se preocupa por ti, que quiere que tú lo hagas mejor, porque algún día, cuando menos lo pienses, deberás hacerlo por ti mismo, pero tendrás la satisfacción de haber aprendido de él, del mejor.

El legado continúa, sí, aunque esta vez fue extraño, pues no se escuchaban su voz, sus ocurrencias, intentabas verlo en algún lugar así sea por un ratico. Habría sido suficiente. Nada de eso podía suceder, era imposible, pero todos sabemos que siempre estará en medio de ellos.

Orla, una laica comprometida y voluntaria del Instituto Misiones Consolata en Venezuela, retomó junto con un grupo de voluntarios las jornadas la tarde del martes 23 de enero. Lo hicieron en las adyacencias del malecón Manamo de Tucupita con la entrega de arepas rellenas y avena. Allí compartieron con los indígenas, algunos no indígenas.

Orla desempeña esta labor en Delta Amacuro, entre los waraos de la entidad.

La gente estuvo allí, en el mismo sitio, como todos los martes, esperando por ese pan bendito. Quizás, el único de ese día.

El fallecido sacerdote Josiah K’Okal fue el impulsor principal de la labor social en las calles de Tucupita. Durante los dos últimos años, se concentró en la población warao en situación de calle en Tucupita.

Es la tarea de los misioneros, no les queda de otra. Dios los eligió como sus discípulos y miren qué afortunados son.

El paseo Manamo les echó de menos y aunque hay un vacío enorme, siempre habrá alguien que les motive a seguir adelante con este legado que inició la congregación La Consolata en la persona de nuestro querido amigo K’okal y que ahora más que nunca no debe apagarse.

La labor de asistencia de social iniciada por el sacerdote Josiah K’okal se extiende más allá de la entrega de arepas rellenas y avena. El Instituto de Idioma Warao, la formación en distintas áreas laborales, la entrega de alimentos no perecederos a más de 18 comunidades indígenas rurales y urbanas, son solo parte de las acciones que empezó el sacerdote K’okal.

El padre Josiah K’okal fue encontrado muerto en una zona rural del estado Monagas, a 500 metros aproximadamente del límite con Delta Amacuro. Aquel 1ro de enero de 2024 había salido a las 9:00 de la mañana a realizar un recorrido en bicicleta.

Con información de Cristian Medina | Radio Fe y Alegría Noticias

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