Sabiduría

Desde la perspectiva académica, el proceso de aprendizaje es una actividad individual que tiene su dinámica propia dentro del ámbito sociocultural. Adicionalmente, resulta de la consecuencia lógica de procesos cognitivos mediante los cuales se “asimilan e interiorizan nuevas informaciones (hechos, conceptos, procedimientos valores), se construyen nuevas representaciones mentales significativas y funcionales (conocimientos), que luego se pueden aplicar en situaciones diferentes a los contextos donde se aprendieron.

Es decir, el aprender no puede limitarse a una simple condición de almacenar información, debido a que implica una sistematización e integración de operaciones mentales: conocer, comprender, aplicar, analizar, sintetizar y valorar.

Por tanto, el aprendizaje es un proceso continuo que se traduce en una transformación en la estructura física y organización funcional del cerebro.

Pero desde la perspectiva económica, como toda disciplina científica, la economía (del griego “oikonomos” el cual significa “administración del hogar”) es en extremo rigurosa en su método, su proceder y aplicación.

Su objeto de estudio es el ser humano, y en consecuencia no acepta experimentaciones caprichosas ni improvisaciones con visión parcializada, sesgada e inmediatista, o carente de criterios coherentes y ordenados en lo metodológico y estratégico.

Consiguientemente, partiendo de las formulaciones teóricas de Lionel Robbins (1.932) en su “Ensayo sobre la naturaleza y la importancia de la Ciencia Económica”, se puede concebir la economía como un proceso continuo de aprendizaje sustentada en una metodología científica de carácter social, que fundamenta el proceso de toma de decisiones efectivas y sustentables, en la irrenunciable tarea de resolver el problema económico, es decir, toda aquella situación donde exista o pueda existir una brecha entre las necesidades ilimitadas de todos  los seres vivos, con respecto a los recursos escasos (con usos alternativos) que se requieren para solventarlas.

Así mismo, aplicar economía exige “sine qua non” tomar en consideración la conjunción de una serie de factores (estructurales, correlativos, intervinientes, consecuentes, etc.), y cumplir a cabalidad con las exigencias de los paradigmas de la  planificación y la gestión estratégica (consustanciado con una visión retrospectiva-prospectiva) que agrupe todo un sinnúmeros  de aspectos (cuantitativos, cualitativos, tangibles e intangibles, etc.), de manera que en su sinergia se pueda reducir o minimizar la probabilidad de riesgo a errar en tal o cual decisión que involucre el bienestar de la sociedad.

Más aun en la época contemporánea que transitamos, la economía como ciencia social debe obedecer a criterios estrictamente éticos, profundamente comprensiva de la realidad desde una dimensión histórica, cultural, visionaria y sobre todo espiritual, con lo cual se supone que debe estar sustentada en un amplio pensamiento crítico y con una perspectiva integral altamente efectiva: partiendo todo desde el conocimiento comprensivo del mismo ser en su esencia individual…

A manera de corolario:

Adviento: prepararnos continuamente para ascender en los niveles de conciencia y espiritualidad para “vivir el presente de cara al futuro”.

Sensatez: factor esencial de estabilidad, durabilidad, sustentabilidad… mientras que su carencia genera caos, decadencia e involución.

Sabiduría: ver lo que los demás no ven…escuchar lo que los demás no escuchan… ”Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis”.

Por tanto, no es un acto de egoísmo sino un proceso hacia la sabiduría y la riqueza espiritual, antes de tratar de conocer el mundo, estudiar y comprenderse a sí mismo, pero también antes de salvar al mundo cumplir con la tarea primaria de rescatar del camino incorrecto aunque sea a una persona: uno mismo.   

Fuente: “Perspectiva Económica y Académica Contemporánea”. UNET. Años: 2018-2019.

Pedro Morales. [email protected] / @tipsaldia