Sesenta y cinco años unidos por la Educación

Editorial

Celebramos nuestro aniversario 65 de presencia, vida, educación, aprendizajes, cercanía a la gente y de mucha Fe y Alegría compartida.

Ha sido un caminar que se inició con la acción generosa de un humilde matrimonio, Abraham y Patricia Reyes quienes donaron su casa -recién hecha- para que fuera la casa y escuela de todos los niños del barrio; con unos jóvenes que dedicaron parte de su tiempo a visitar el barrio, entrar a las casas y trabajar con los niños; con el espíritu osado, visionario, trabajador, soñador, del padre J. M. Vélaz que supo convocar a personas de distintos lugares, procedencias, estudios en torno a una bandera: la transformación social a través de la educación del pueblo.

Y desde ahí, la infinidad de personas que han aportado su saber, cariño, trabajo, esfuerzos, recursos, fe, para ir extendiendo este camino educativo y llegar a muchos lugares.

Hoy, 65 años después de ese inicio en Catia, y en medio de esta crisis, seguimos apostando por hacer realidad el sueño de una Venezuela digna, productiva, democrática, donde nuestros niños y jóvenes puedan educarse y realizarse como personas. Y nosotros venimos a hacer nuestro aporte.

Cómo decía el P. Vélaz: Fe y Alegría no se puede casar con la desesperanza. Nuestra vocación es ser personas de activa esperanza frente a ese escenario inmenso de pobreza y miseria de una gran parte de la humanidad. Atreverse a más en Fe y Alegría es renovarse, rejuvenecerse y acumular victorias.

La celebración de estos 65 años es una oportunidad que Fe y Alegría aprovecha para hacer un aporte al país: UNA PROPUESTA DE EDUCACIÓN EN EMERGENCIA.

Este será el núcleo de la celebración. Y desde ahí, que vengan los cantos, las sonrisas, la fiesta, la creatividad, el revivir acontecimientos pasados, el encontrarnos y soñar colectivamente a un país digno, democrático, prospero, productivo.

Hagamos nuestra la invitación del Canto de la comunidad Cristiana. Esta celebración es una invitación para que tú y todos nosotros agarremos nuestro taburete y hagamos la fiesta.

José Gregorio Terán, SJ