Una Palabra Oportuna No. 1962

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Oración de la noche. Domingo 14 de agosto de 2022

Por José Francisco Aranguren, SJ.

Querido Padre, hoy vuelvo a ti mi mirada y mi atención, quisiera que te me hicieras el encontradizo en este rato. Lo hago desde la libertad que me mueve a buscarte y a encontrarte en lo más profundo de mí y en lo más externo de mí. Eres el Dios que habitas en las profundidades humanas y no en la superficialidad. Miras y escudriñas el corazón humano. Por eso te doy muchas gracias. Eres el Dios de Jesús. Hago silencio y agradezco el hecho de que Tú eres como eres.

Te agradezco porque todo viene de ti y no cabe considerarme merecedor o no, porque Tú me lo regalas gratuitamente. Quieres que yo me disponga a recibirlo y sabes que eso me cuesta. Que a ratos me muestro autosuficiente, pero bien sabes, porque Jesús se hizo uno con nosotros, que no lo soy. Te pido perdón por vivir siempre en la pantalla, en la máscara y no desde lo profundo, desde lo que es más esencial y común a todo ser humano. Dame tu gracia para verlo y vivirlo ante ti.

Hoy tu palabra me da la clave para vivir esta semana que empieza. Me invita a tomar en mis manos el fuego que has venido a traer a la tierra. Ese fuego que me lleva a optar por ti y tus modos ante otros que no optan o que optan por otras sendas. Es eso, lo que trae división. Señor, quiero ser, al menos en esta semana, de los que apuestan y optan por ti y tus modos. Por dejarse moldear por tus sentimientos y por tu modo de relacionarme con los demás, conmigo mismo y con la creación.

Te pido eso para mí y para toda tu iglesia peregrina.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Con tu presencia Señor, saldremos fortalecidos.