Una Palabra Oportuna No. 410

Espiritualidad. Martes 30 de junio de 2020.

Por Antonio Pérez Esclarín.

Meditar

Vivimos tiempos propicios para la oración y la meditación.

Meditar viene del latín “meditatĭo”, que significa “estar en el centro”, lo que indica que meditar es como un viaje al propio centro de nosotros mismos.

Meditar no es reflexionar, sino silenciarse, un proceso de limpieza o purificación interior. La meditación no resuelve los problemas, los disuelve, los coloca a la perspectiva para que dejen de ser problemáticos.

El problema continúa, pero no el sufrimiento que el problema ocasiona. El reto consiste, como lo han comprendido bien los místicos, en convertir toda la vida y todo lo que uno hace en meditación.

Al respirar, respira largo y profundo, respira lenta y suavemente, respira el suave y dulce regalo de la vida tan llena de energía y de amor a pesar de los problemas.

Si tienes que lavarte las manos, siente la caricia del agua que se escurre entre los dedos y te protege y sana. Al comer, siente el amor del universo, que produjo los alimentos que te van a permitir renovar la vida.

Adéntrate en tu interioridad, empieza a disfrutar de tu vida en el silencio, y llénalo de palabras gestos y acciones, que den vida y combatan las fuerzas del mal.

Con tu presencia Señor, saldremos fortalecidos.