Yordanny Meléndez: una joven wayuu que conquista el mundo de la mecánica con herramientas y sueños

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Una wayuu valiente que acelera hacia el éxito.

Yordanny Meléndez, una emprendedora wayuu de 17 años, es el vivo ejemplo de cómo la perseverancia transforma obstáculos en oportunidades. Criada desde los cinco años por su abuelo en una parcela rural de Carretal, en el municipio Guajira, esta joven ha convertido su destreza técnica en un próspero negocio familiar.

Todo empezó en un viaje con su abuelo: el vehículo falló y Yordanny observó con atención cómo él manipulaba los neumáticos. Movida por la curiosidad, preguntó y aprendió al instante para ayudar. A los 14 años ya era la sombra de su abuelo en el taller de motos, observando cada herramienta y soñando con una meta clara: aliviar la situación económica de su hogar.

Con una llave de cruz, una paleta y un compresor, inició su emprendimiento. “Fui aprendiendo en el taller: desarmaba bicicletas, pegaba parches y arreglaba piezas pequeñas de motos. Ahora cambio cadenas, cauchos y motores. Para mí es fácil”, cuenta con orgullo.

En una zona fronteriza golpeada por la crisis y el desempleo, Yordanny no se rindió. Abrió su propia cauchera junto a su padre y el respaldo total de su familia. “Siempre que necesito algo, están ahí para apoyarme”, dice entre risas.

Fue su madre quien, motivada por su empuje, la impulsó a dar el primer paso, mientras amigos y conocidos se encargaron de correr la voz sobre su atención impecable.

Su abuelo, de 85 años, fue su primer maestro y quien le heredó las técnicas clave del oficio. Aunque el cansancio propio de la edad lo ha retirado del trabajo físico, sigue presente como guía intelectual, asesorándola en reparaciones complejas de automóviles.

Sueños en expansión

Hoy, Yordanny no solo lidera su cauchera, sino que ha diversificado su negocio con una pequeña tienda de víveres y otra de repuestos básicos para motos. “Aún falta comprar más piezas, pero vamos creciendo”, afirma.

Siendo la mayor de seis hermanos, la dura realidad la puso a prueba desde temprano: hace tres años se vio obligada a abandonar sus estudios por falta de recursos. Sin embargo, el trabajo duro la fortaleció.

Mientras muestra con timidez las marcas en sus palmas —producto del oficio—, relata que su madre la animó a retomar las clases en otro municipio. Yordanny se negó inicialmente para no descuidar su taller, pero la oportunidad llegó a su puerta con la apertura del Centro de Fe y Alegría EduComunicación en Santa María de Guana, donde hoy forma parte del grupo de jóvenes estudiantes.

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