Peregrinan en varios centros de detención en la “cuaresma de la solidaridad”

272
Vía crucis de Cuaresma en cárceles de Caracas
Foto: cortesía

Un grupo de religiosas, religiosos, consagrados y laicos recorrió este sábado 28 de febrero los portones de los distintos centros penitenciarios en Caracas, con las estaciones del Vía Crucis, orando y acompañando con las estaciones del viacrucis en una jornada que denominaron “cuaresma de la solidaridad”.

La actividad espiritual y de mucho simbolismo social fue convocada por la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Venezolana de Religiosos y Religiosas, CONVER, y el Comité de Familiares y amigos por la liberación de Presos Políticos, CLIPPVE.

Foto: cortesía.
Oración en un centro de detención. Foto: cortesía.
Foto: cortesía.

La jornada inició con una breve oración donde los participantes se encomendaron a Dios para que la visita pastoral diera frutos abundantes tanto en los detenidos por razones políticas para que sientan el calor y el poder de la oración y para los propios familiares, de modo que sientan la cercanía de la Iglesia y, en todos los agentes pastorales para descubrir la presencia del Señor entre los presos y sus familiares, como nos lo recuerda el Evangelio de Mateo: “estuve preso y me visitaste”.

Militar liberado en su reencuentro con sus hijos. Foto: cortesía.

El P. Alfredo Infante sj, Superior Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela, compartió la reseña, describiendo la experiencia como “un momento profundo de fe y de sentirnos conectados con Dios, como comunidad, y especialmente conectados con los presos políticos que estaban al otro lado del muro”.

Dos cantos acompañaron esta peregrinación de la solidaridad: Nuestra Fe no puede descansar y Cristo nos da la libertad.

Foto: cortesía.

Primera estación: reencuentro de un militar detenido por motivos políticos con su familia

La primera estación se realizó en la cárcel de El Rodeo I, estado Miranda, donde los participantes de la peregrinación fueron testigos excepcionales del reencuentro de un militar detenido por motivos políticos, recién liberado por la aplicación de la Ley de Amnistía, con sus hijos. “Fue un cuadro conmovedor y esperanzador”, comentó Infante.

Foto: cortesía.
Foto: cortesía.

Segunda estación: en la Zona 7, la más olvidada para los privados de libertad por causas políticas

La segunda estación se hizo en la zona 7, sede del comando policial de la Policía Nacional Bolivariana, en Boleíta. Uno de los lugares de reclusión más olvidados y de difícil acceso para que los familiares logren entrar y ver a sus seres queridos.

“Ahí estuvimos acompañando con la oración y escuchando los testimonios de familiares. Luego estuvimos en La Yaguara. Allí no había familiares en las afueras del penal, pero aún así, desde el otro lado de la acera, oramos y cantamos pidiendo a Dios por la liberación y el reencuentro”, agregó el sacerdote.

Foto: cortesía.

“Estamos llamados a proteger la vida”

En su relato, el jesuita venezolano precisó que de noche, nos concentramos en El Helicoide, en una esquina de la avenida Victoria, donde se han concentrado desde hace 51 días los familiares”.

“En un ambiente familiar de duelo, de fortaleza y de esperanza, el grupo de consagrados llevó el consuelo con la palabra y la compañía. Y, como sucedes en estos asuntos, fue más lo que aprendimos y la bendición de encontrarnos con Jesucristo en medio de esta situación que la solidaridad con el que sufre nos llena de esperanza”.

“Estamos llamados a proteger la vida donde está naciendo, a cuidarle donde está creciendo, defenderla donde está amenaza, y liberarla donde esté atrapada y encarcelada”, afirmó.

El religioso complementó su reflexión: “en este momento de Cuaresma, donde se nos invita a orar, a conectarnos con Dios, y con los demás a través de la oración, especialmente con los que sufren, ha sido muy importante para nosotros, los de la vida religiosa”.

Foto: cortesía.
Foto: cortesía.
Foto: cortesía.

A conectarnos con los que más sufren

Siente que este contexto actual en Venezuela es propicio para ser solidarios y procurar ayudas para quienes continúan en situaciones muy difíciles, tales como los presos, sus familiares, los más vulnerables, los más pobres.

“Creo que si estas situaciones sacamos lo mejor de nosotros, vamos caminando hacia una auténtica pascua en nuestro país”, afirmó, al tiempo que no dejó de reconocer que “este tipo de jornadas dejan a lo interior un sabor agridulce, agrio por ver el dolor de una Venezuela prisionera detrás de los muros, de ver unos familiares que en medio de la adversidad y de la angustia, están allí con mucho sufrimiento”.

“Y dulce también porque al contemplar estos testimonios de fortaleza, de fe, de esa fuerza interior que se comunica en esos espacios da mucha esperanza, creo que hay mucha fuerza contenida en Venezuela para transformar, para hacer muchas cosas buenas, de cosas bonitas, y creo que ese el llamado, a celebrar una Pascua para celebrar la vida”.

Foto: cortesía.

Sigue todas nuestras entrevistas y la información que se produce desde las regiones uniéndote a nuestros canales de TelegramWhatsApp y descarga nuestra APP.