El ingeniero geológico Francisco Bongiorno, profesor de la Universidad de Los Andes (ULA), explicó a Radio Fe y Alegría Noticias que el primero de los dos terremotos que ocurierron en Venezuela que fue de magnitud 7.2, fue generado por un movimiento en la falla de Boconó.
Ese estrés tectónico se transmitió a fallas cercanas, entre ellas la falla de San Sebastián, que atraviesa la zona norte‑costera del país y fue en donde se dió el segundo sismo de 7.5, que actualmente está generando los microsismos registrados en las áreas más afectadas.
Bongiorno señaló que estos movimientos telúricos (temblores) son normales después de un evento de tal magnitud, pues el terreno necesita estabilizarse, proceso que puede extenderse durante semanas o incluso meses.
Hasta el momento el doblete sísmico ha dejado 666 edificaciones afectadas, más de 1.900 personas fallecidas, aproximadamente 10.500 heridas, más 15.000 damnificadas y alrededor de 50.000 personas desaparecidas, según cifras aportadas por autoridades del Ejecutivo nacional.
El especialista recordó que, aunque una falla tectónica representa una amenaza, los sismos no pueden predecirse, por lo que hizo un llamado a la población a informarse en materia de gestión de riesgos para construir una cultura de prevención sísmica.
Destacó que Venezuela es un país sísmico y que la preparación ciudadana es clave para reducir riesgos ante futuros eventos.
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