“Dios nos regaló la oportunidad de estar aquí y protegió a mis hijos y a mi familia”

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Valentina y sus dos hijos. Los deltanos que sobrevivieron al terremoto/ Radio Fe y Alegría Noticias

Valentina Cabrera Bolívar, de 34 años de edad, es una de las tantas deltanas que resultó afectada por el doble terremoto que sacudió el centro del país el pasado 24 de junio, afectando mayormente a Caracas y al estado La Guaira.

Cabrera Bolívar relató a través de Radio Fe y Alegría Noticias cómo logró sobrevivir junto a su familia a esta tragedia que ha quedado marcada en la historia de Venezuela. Al momento del doble sismo, Valentina se encontraba en el sector Los Corales, una de las zonas más golpeadas de La Guaira, donde se calcula el colapso de al menos diez edificios. Ella estaba comprando mercancía para su actividad comercial, mientras sus hijos estaban en casa de su abuela.

“Cuando empezó todo, ellos pudieron salir. En cuestión de segundos se desplomó el segundo piso. Lograron salir con bien, pero todos golpeados. Mi mamá sufrió varias lesiones porque, al caer, muchas personas presas del pánico le pasaron por encima”.

No obstante, aunque su mamá y sus cuatro hijos lograron salir, lamentó con tristeza la pérdida de su tía, quien no pudo salir del centro comercial donde se encontraba en ese momento.

“Primeramente le doy gracias a Dios porque nos regaló la oportunidad de estar aquí y protegió a mis hijos y a mi familia, aunque lamentablemente pereció uno de nuestros miembros, que fue mi tía”, añadió.

El sismo destruyó por completo las viviendas y apartamentos de la familia en el sector Los Corales. En el apartamento de Valentina vivían cuatro personas. Las paredes se cayeron y el edificio donde vivía su mamá empezó a desplomarse, bajando dos pisos. “Ella vivía en el piso tres y toda la planta baja y el primer piso quedaron tapiados por completo”, dijo.

Tras el terremoto, los servicios telefónicos y de datos colapsaron por completo. Sin embargo, una costumbre familiar previa fue la clave para localizar el cuerpo de su tía de manera rápida.

“La comunicación en la familia es fundamental, saber dónde estás, a qué hora vienes o dónde llegas. Minutos antes, a las 5:51 de la tarde, mi tía me había enviado un mensaje que decía: ‘Hija, ¿a qué hora vienes? Te estoy esperando’. Yo visualicé ese mensaje antes del colapso, e iba llegando”, explicó Cabrera.

Ante la supuesta alerta de tsunami posterior al doble terremoto y perderlo todo, la prioridad de Valentina fue poner a salvo a sus hijos y al resto de sus familiares en una zona montañosa cercana, subió al cerro. Una vez resguardados, bajó nuevamente a buscar a su tía.

“La encontré lamentablemente fallecida en la entrada de un establecimiento comercial, tapiada bajo la estructura. Con la ayuda de otras personas y haciendo palanca con gatos hidráulicos, logramos sacar su cuerpo”, dijo. Debido a las condiciones del hallazgo, se procedió a un sepelio discreto a cajón cerrado y su posterior cremación.

Los hijos de Valentina y su madre fueron movilizados al día siguiente, el 25 de junio, hacia Caracas. “El tránsito vehicular era muy complicado por la cantidad de escombros. Nos movilizamos en motos gracias a la solidaridad de muchos conductores y transportistas que nos apoyaron sin cobrarnos nada”, recuerda.

Tras ser resguardados temporalmente en la capital, los niños y su abuela fueron trasladados a Tucupita, estado Delta Amacuro, a ocho horas de La Guaira el 26 de junio en unidades de transporte habilitadas. Valentina se quedó en La Guaira gestionando los trámites legales de su tía y retornó a la capital deltana el lunes siguiente.

A su llegada a la capital deltana, la madre de Valentina —una mujer de 63 años, hipertensa y diabética— recibió atención médica y psicológica inmediata en el hospital Dr. Luis Razetti, donde se le diagnosticaron dos fisuras en las costillas, encontrándose actualmente bajo estricto reposo.

A sus 34 años, y tras haber pasado los últimos 13 años de su vida construyendo un hogar y un comercio en La Guaira, Valentina se encuentra temporalmente refugiada en el sector Paloma 2 de Tucupita, en casa de su abuela materna.

Valentina Cabrera Bolívar ha estado recibiendo apoyo de sus paisanos de Tucupita. Le han donado ropa, medicamentos y comida.

A pesar del trauma vivido, Valentina no descarta regresar a La Guaira en un futuro, cuando la situación se calme. “Yo ya tenía una vida realizada allá. Mi hermano y yo siempre tenemos una frase: somos como el ave Fénix, que siempre resurge de las cenizas. Tengo la convicción de que así será con nosotros y que todo va a mejorar”, expresó.

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