Una parte de la junta directiva del Colegio de Profesionales de Enfermería de Guárico se trasladó al estado La Guaira el pasado 30 de junio como voluntarios, para ayudar al cuidado en el área de salud y emocional de los damnificados por el doblete sísmicos.
Nancy Pérez, secretaria de actas y correspondencia del gremio, explicó que fueron tres profesionales a poner sus conocimientos al servicio de los hermanos venezolanos que sufrieron la terrible situación por los terremotos del 24 de junio.
“Estuvimos allí todo el día. Nuestro aporte fue desde los cuidados de enfermería hasta el apoyo emocional. Muchas personas se nos acercaban simplemente con la necesidad de hablar, de ser escuchadas, de compartir su experiencia y sonreír aunque fuera por un momento”, contó.
Narró que como personal de salud pudieron notar que en los puntos de acopio y refugios hay presencia médica, de Protección Civil y bomberos, pero la necesidad de personal de enfermería sigue siendo latente.
En cuanto a los recursos materiales, la ropa se ha recibido en exceso; de hecho, vieron grandes cantidad de prendas expuestas en los alrededores del polideportivo donde se ubicaron.
“La prioridad urgente son los artículos de higiene personal: pañales, jabón, champú, cepillos y crema de dientes, y especialmente crema corporal para proteger la piel del polvo y el cemento, sobre todo para los niños”.
Tristeza y desolación entre las víctimas
Pérez contó que a nivel emocional en las personas que vivieron los terremotos, la tristeza y el impacto han sido muy fuertes.
“Nos conmovió ver a una señora mayor caminando sola, llorando y nombrando personas que presumiblemente perdió en la tragedia. Vivir esto en persona es un impacto muy fuerte, totalmente diferente a verlo en una grabación. También nos tocó presenciar el dolor de una familia al identificar el cuerpo de una señora mayor gracias a una cicatriz en el cuello, ya que su rostro estaba desfigurado tras pasar varios días bajo los escombros. Son momentos que te marcan, sin importar cuántos años de experiencia tengas”.
Comentó que ya han pasado 12 días de la tragedia que enlutó al país y se puede observar cómo las delegaciones internacionales comienzan a retirarse y la rutina laboral y escolar se reactiva, por lo que piensa que la soledad va a golpear más fuerte a los habitantes que se quedaron esperando solución.
“Es el momento de no abandonarlos, de seguir colaborando. Las condiciones en la zona turística y de edificios destruidos son difíciles; el olor a descomposición y a cal es muy fuerte y persistente. Consideramos que la reubicación de estas personas es necesaria. Nosotros seguiremos apoyando, a pesar de los riesgos y de las réplicas que aún se sienten en la zona. No podemos dejarlos solos”.
La realidad golpea cuando se vive
Ingrid González, subtesorera del Colegio, señaló que ir a La Guaira la marcó profundamente porque observó cómo seguían encontrando personas con vida y fallecidos dentro de los escombros.
“Recuerdo claramente que cuando íbamos llegando al sitio, escuchamos a lo lejos un grito: ‘¡Está vivo!’. Ver a todo el mundo corriendo para ayudar te genera una emoción indescriptible. Pero la realidad también es dura: pasas de esa alegría al dolor profundo cuando ves sacar a personas sin vida, o cuando presencias el momento en que levantan una losa de cemento con la esperanza de encontrar a alguien más. Se me eriza la piel todavía al recordarlo”.
La licenciada expresó que sentía una necesidad inmensa de ir: no quería quedarse en la casa llorando y por eso decidió ir ayudar en lo que sabe hacer.
“Me asignaron al centro de acopio del equipo de rescate de los cascos. Allí éramos un equipo: un médico, un fisioterapeuta y yo como enfermera. Atendimos muchísimos pacientes desde que llegué hasta que me vine. Habían personas con crisis hipertensivas, problemas respiratorios, lesiones en la piel y pacientes diabéticos que ameritaban el cuidado de enfermería”.
González descubrió que su labor fue más allá de lo asistencia; fue la parte humana, al sentarte a escuchar a esa persona para que descargue sus emociones.
“Como venezolanos, nos unimos y dimos esa mano amiga, pero hay que ser conscientes con la ayuda. La idea a futuro es reubicarlos. El mejor esfuerzo que podemos hacer es acondicionar desde ya ese nuevo espacio a donde irán”
Estos profesionales esperan que esa familias que perdieron todo sean reubicados en sitios adecuados para vivir y que los recursos que están enviando lleguen a los lugares donde van a ser llevados. “Que cuando estas familias lleguen cuenten con un lugar digno, cómodo y tranquilo donde de verdad puedan descansar y empezar de nuevo”.
Sigue todas nuestras entrevistas y la información que se produce desde las regiones uniéndote a nuestros canales de Telegram, WhatsApp y descarga nuestra APP









































