Confirman casos de COVID-19 en 6 indígenas pemón

6 indígenas del pueblo pemón del municipio Gran Sabana forman parte de los 10 casos nuevos de COVID-19 reportados en Bolívar este 3 de junio.

Según lo anunciado por la Vicepresidenta, Delcy Rodríguez, se trata de un grupo que contrajo el virus por contacto con viajeros.

Desde la semana pasada, autoridades regionales sanitarias aplican pruebas rápidas para descartar COVID-19 a indígenas pemón de la comunidad San Antonio del Morichal en la Gran Sabana, estado Bolívar, tras confirmarse un brote de gripe en esta zona que limita con Brasil.

Habitantes de San Antonio del Morichal declararon que algunos lugareños permitieron el tránsito de personas por las trochas hacia y desde Brasil, especialmente a pequeños comerciantes que acudían a Pacaraima para comprar alimentos y surtir sus bodegas y algunas personas que traían combustible; dijeron que esto se hizo a espaldas de autoridades y a pesar de que la mayoría de la comunidad se opuso.

Por su parte, la Capitanía del sector ordenó la prohibición de entrada de personas ajenas a la comunidad para evitar mayores riesgos de contagio.

El gobernador de la entidad, Justo Noguera, no ha ofrecido detalles de estos 6 casos, sin embargo, la mañana de este 4 de junio anunció su retorno al municipio Gran Sabana para el seguimiento de los protocolos de contención de la COVID-19 en este municipio fronterizo con Brasil.

“Lamentablemente estos connacionales en un alto porcentaje vienen con contagio COVID-19”, dijo refiriéndose a los venezolanos que están regresando en esta frontera.

Asimismo adelantó que a raíz del brote de la enfermedad en el mercado de Las Pulgas en el Zulia, están reformulando los protocolos en los mercados municipales de la entidad.

Desde el registro de los primeros casos entre indígenas warao en Brasil, diferentes organizaciones y movimientos de derechos humanos han alertado sobre la condición de vulnerabilidad en la que se encuentran los pueblos indígenas del país, ya que viven con escaso acceso a servicios básicos, fuentes de agua potable y sistemas de salud precarios, sin medicinas, ni personal médico.

A esto se suma el aumento de las restricciones de movilización para recibir atención médica debido a la escasez de combustible, que en medio de la cuarentena ha dejado aún más aislados de los centros poblados.