Continúa tensión en Perú por temor a un Golpe de Estado

Fernando Sagasti, presidente en funciones de Perú llamó a la calma. Foto: Presidencia de Perú.

Un llamado de un sector de ex militares a desconocer al nuevo gobierno del Perú, que, según los resultados electorales recaería en el candidato electo Pedro Castillo, generó tensión y mantiene el temor a un Golpe de Estado contra el izquierdista apenas asuma el poder sin darle tiempo de maniobrar.

La polarización salpica, incluso, el actual presidente saliente Francisco Sagasti a quien los militares señalan parcializarse a favor de Castillo junto a un grupo de altos funcionarios de su gobierno.

Sagasti ya reaccionó y desde su condición como presidente en funciones del gobierno de Perú rechazó el llamado de un sector de los ex militares: «Nos ha tomado mucho tiempo y esfuerzo construir nuestra institucionalidad democrática a lo largo de nuestros turbulentos 200 años de vida republicana. No la pongamos en peligro», publicó Francisco Sagasti en Twitter

Este llamado de los ex militares es el más fuerte escollo que debe superar Perú en medio de los debates y denuncias de presuntas irregularidades en las elecciones que habría afectado la carrera de Keiko Fujimori a la presidente de la nación.

Por su parte, organizaciones civiles afines a Castillo se han pronunciado y han exigido a cúpula militar respetar la constitución y mantener «su condición de civilidad y neutralidad frente a los resultados de un proceso ya cerrado por las autoridades constitucionales».

Una de las organizaciones que más ha exigido el respeto a los resultados electorales favorables a Castillo, ha sido el Grupo de Puebla, conformado por dos presidentes en ejercicio, varios exmandatarios y personalidades de 17 países.

Fujimorismo y los ex militares

El contexto político de Perú y la tensión generada por el llamado tiene un punto de convergencia, según un sector de la prensa internacional.

«El entorno político de los Fujimori ha estado relacionado con militares, debido que los uniformados tuvieron un rol clave en la década de poder del exmandatario Alberto Fujimori, que en un autogolpe cerró el Congreso en 1992 y asumió amplios poderes y un gobierno autoritario con el apoyo de las Fuerzas Armadas», reseña el portal de noticias La República.