¿Cuál debe ser la ruta técnica para la reconstrucción tras el doble terremoto en Venezuela?

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Foto: EFE | Raúl Martínez

A tres semanas del histórico doble evento sísmico del pasado 24 de junio, Venezuela enfrenta una compleja transición desde la atención primaria de la emergencia hacia la planificación técnica de su infraestructura, afirmó Nizar Richani, presidente de la Asociación de Ejecutivos del estado Carabobo.

Ante las inspecciones que adelanta la comisión nacional multidisciplinaria en conjunto con el Colegio de Ingenieros de Venezuela, Richani consideró en el programa De Primera Mano, de Radio Fe y Alegría Noticias, que es prioritario aclarar el funcionamiento del sistema de semaforización estructural para mitigar la alarma en la población.

El especialista precisó que una etiqueta roja en una vivienda u oficina no equivale automáticamente a un decreto de demolición, sino a una orden estricta de desocupación debido al nivel de riesgo actual. La determinación de derribar o reparar el inmueble dependerá exclusivamente de una evaluación de ingeniería posterior, ya que muchas estructuras impactadas cuentan con alternativas técnicas de subsanación.

La logística del despeje vial y la auditoría de servicios básicos

El ingeniero mencionó que, superada la fase crítica de rescate, el restablecimiento de los servicios públicos esenciales se encuentra condicionado por un cuello de botella logístico: la presencia de cientos de miles de metros cúbicos de escombros.

“Para reactivar el suministro continuo de agua potable mediante camiones cisternas y garantizar el flujo de ayuda humanitaria hacia los 87 campamentos transitorios (que actualmente albergan a más de 17.000 desplazados), es mandatorio ejecutar un despeje sistemático de las vías principales”, aseguró.

Este proceso de remoción no puede tratarse de forma convencional, ya que la masa de residuos incluye restos ferrosos, acero de refuerzo, materiales de construcción y desechos orgánicos

Por ello, Richani insistió en la necesidad de incorporar activamente a geólogos, ingenieros civiles y ambientalistas para diseñar un plan de preclasificación y disposición final. Una gestión improvisada del escombro corre el riesgo de generar un segundo impacto adverso sobre el entorno humano y ambiental.

“Resolver un problema a cambio de otro no es la solución. La remoción de escombros requiere de pericia técnica y maquinaria pesada para liberar la vialidad sin interrumpir los cursos naturales de los ríos ni generar nuevos riesgos sanitarios”.

Alerta sanitaria ante la temporada de lluvias

Por otra parte, está la preocupación manifestada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) respecto a las condiciones sanitarias cobra mayor vigencia debido a las características geográficas de La Guaira (una franja costera estrecha que recibe directamente los drenajes de la vertiente norte del Ávila). Además, el colapso de las redes de aguas blancas y residuales provocado por el sismo se ve agravado por la actual temporada de lluvias.

Richani explicó que, al no contar con canales de descarga operativos hacia el mar, las aguas pluviales corren el riesgo de empozarse y entrar en contacto con desechos orgánicos y lixiviados, lo que podría desencadenar una crisis de salud pública.

Asimismo, la red eléctrica y la conectividad digital permanecen severamente impactadas, obligando al uso provisional de plantas generadoras portátiles cuyo funcionamiento depende críticamente de la regularidad en el transporte de combustible.

Rediseño urbanístico y productivo

Más allá de la contención de la emergencia y el necesario acompañamiento psicológico a la población (particularmente a niños y adolescentes), el mediano plazo exige un replanteamiento integral de las ciudades afectadas, tomando como referencia la ubicación estratégica de La Guaira, Richani señaló que la reconstrucción del estado debe fungir como el modelo de desarrollo para el resto del país.

Al albergar dos de los nodos logísticos y productivos más importantes de la nación (el Puerto de La Guaira y el Aeropuerto Internacional de Maiquetía), cualquier plan de reordenamiento debe ejecutarse bajo una rigurosa contraloría técnica

Finalmente, el ingeniero concluyó que el objetivo final, no consiste en emular la infraestructura preexistente al desastre, sino en aplicar criterios sociológicos, geológicos y de ingeniería sismo resistente que transformen a la región en una vitrina de sostenibilidad y modernización urbana para el futuro de Venezuela.

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