A tres semanas del doble terremoto que sacudió al norte de Venezuela y dejó a La Guaira declarada como zona de desastre, la realidad en el terreno transita por una delgada línea entre la urgencia del socorro y la planificación del futuro. En una entrevista exclusiva para el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias, el profesor Joaquín Benítez, ingeniero agrónomo, ingeniero ambiental y director de Sustentabilidad Ambiental de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), ofreció una perspectiva técnica y profesional sobre los pasos cruciales que debe dar el país para superar la tragedia.
El panorama inicial, los reportes proveniente desde el lugar de los acontencimientos, reflejan una mezcla de resiliencia y profunda preocupación. Aunque delegaciones internacionales y brigadas de médicos y psicólogos voluntarios mantienen el despliegue humanitario, los habitantes enfrentan fallas en los servicios básicos como el agua potable y el temor al abandono a medida que pasan los días.
Ante este escenario, el ingeniero Benítez enfatizó en que el éxito de la recuperación nacional dependerá de un manejo científico, ordenado y con visión de futuro.
Para Benítez, el momento actual exige atender las secuelas inmediatas sin perder de vista el largo plazo. El primer paso consiste en asegurar la subsistencia de los afectados y comprender con precisión científica la naturaleza del evento.
“Hay que seguir trabajando en esos temas de emergencia, de asistencia humanitaria… Lo que se llama hoy en día las líneas de vida, garantizar las líneas de vida, de manera que las personas que están allá puedan ir poco a poco mejorando sus condiciones actuales y transitando hacia una fase de reconstrucción”, declaró Benítez.
El especialista tambíen subrayó que no se puede reconstruir a ciegas: la recolección de datos en el propio terreno es fundamental para prevenir futuras catástrofes y rediseñar espacios seguros.
“Un aspecto que es importante en este momento y que resulta fundamental para el futuro es el levantamiento de información en sitio, es el reconocer qué pasó, qué evidencia nos deja el terreno, que permitan empezar a establecer las bases de lo que hay que hacer para disminuir la vulnerabilidad en el futuro en estos lugares”, afirmó.
El manejo y reciclaje técnico de los escombros: un reto sin precedentes
Uno de los puntos más álgidos y debatidos en la opinión pública tras el sismo ha sido la disposición de los restos de las edificaciones colapsadas. El ingeniero Joaquín Benítez aclaró que, si bien el país cuenta con la experticia técnica y equipos controlados, no existen antecedentes en la historia nacional de un manejo de escombros post-terremoto de esta magnitud y volumen.
Explicó que la tendencia internacional de los últimos 15 años dicta que los escombros deben ser reinsertados de forma segura en los ciclos constructivos. Sin embargo, este proceso requiere un protocolo riguroso que inicia en el propio lugar del colapso:
- * Evaluación del predio: Identificar el uso original del edificio (residencial, comercial o industrial) para determinar potenciales contaminantes mezclados en el colapso, tales como combustibles, aceites, baterías o productos químicos.
- *Análisis forense: El experto destacó que un manejo racional implica “preservar muestras de materiales de construcción, muestras de vigas, muestras de estructura… que luego sirvan para el análisis forense de la edificación que colapsó”.
- *Clasificación y acopio: Trasladar los materiales bajo estricta coordinación de las autoridades a sitios de almacenamiento temporal con condiciones sanitarias adecuadas, separando lo contaminado de lo reciclable (concreto, ladrillos, metales) para su reutilización en la misma zona afectada.
Alertas ambientales ante el factor climático
El factor tiempo y la llegada de las lluvias añaden una capa de complejidad a la estabilización de La Guaira. Benítez advirtió sobre riesgos invisibles pero latentes, como la emisión de polvo y partículas secas dispersas que generan problemas respiratorios en la población.
Asimismo, hizo un llamado urgente a las autoridades para evaluar la infraestructura de mitigación construida en la década de los 2000, tales como presas de sedimentos, canalizaciones y torrenteras diseñadas para proteger a la región de aludes torrenciales.
“La revisión de toda esa infraestructura y el despeje o adecuación o reparación de toda esta infraestructura es muy importante que se haga… Igualmente hay que revisar si existen cauces o cursos de agua obstruidos por derrumbes… y chequear cómo están los sistemas de cloacas del litoral”.
Un mensaje de reconstrucción y fortaleza
A pesar de la magnitud del desastre, el enfoque de Benítez resalta una oportunidad de aprendizaje y fortalecimiento institucional y social.
La transición de la emergencia a la reconstrucción en La Guaira no solo pondrá a prueba la capacidad técnica de la ingeniería venezolana, sino también la solidaridad y la resiliencia de una comunidad que, unida, se niega a quedar en el olvido. La clave del éxito radicará en la planificación científica, el orden metodológico y el acompañamiento sostenido en los meses por venir.
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