El Poliedro se rindió nuevamente ante el fuego de Olga Tañón

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Foto: Lenys Martínez

“La mujer de fuego”, Olga Tañón, demostró una vez más de qué está hecha. Luego de 14 años sin cantar en el Poliedro, cumplió con las expectativas de un show en formato 360°: todo el aforo lo llenó a su máxima capacidad, en donde cantó durante casi tres horas y con seis cambios de vestuario.

El espectáculo comenzó a las 7:00 pm con el talento nacional. En esta oportunidad, un efusivo Juan Miguel subió más los ánimos que ya estaban encendidos en todos los espacios del Poliedro por la emoción del concierto que daría la merenguera puertorriqueña. Luego de Juan Miguel, la agrupación AH Sinfónico, que cuenta con 7 años en el ruedo musical, ofreció una puesta diferente en escena.

Foto: Lenys Martínez

La animación estuvo a cargo de Henrys Silva, José Andrés Padrón y Nieves Soteldo, quienes al inicio entonaron algunos extractos de canciones de Olga Tañón que terminó coreando todo el público presente. A las 9:10 pm, los tres anunciaron que la espera había terminado.

Un público eufórico gritaba ¡Olga, Olga, Olga! Y a las 9:13 pm salió el cuerpo de baile junto a la estrella boricua y con los acordes de Mentiroso encendió el Poliedro. Luego vino una seguidilla de éxitos Presencié tu amor, Contigo o sin ti, Miénteme, Yo por ti, Vendrás llorando, No me puedes pedir, Ya me cansé, paseándose por los cuatro costados del amplísimo escenario que ella pidió para estar lo más cerca posible del público.

Foto: Lenys Martínez

Además, la puesta en escena contaba también con cuatro pantallas superiores centrales que permitían en algunas ocasiones ver todos los movimientos de Tañón en el escenario.

Luego, un cambio de vestuario a rojo con mucho brillo le abrió el paso a Bogaloo, Cuando tú no estás, Desde que llegaste a mí, Bandolero, El frío de tu adiós, Ojalá, Entre la noche y el día, Una noche más, Así es la vida, Qué bonita eres mi Venezuela (aquí estuvo abrazada por una inmensa bandera venezolana y expresó su amor por el país) y Flaca o gordita.

Habló, lloró y bromeó con el público

Olga prometió que no hablaría mucho durante el espectáculo. Sin embargo, se dio el tiempo para bromear con su fanaticada. Hubo una persona que le pidió que cantara hasta mañana y ella le respondió: “¿Tú estás loco? ¡Y con esta menopausia! (risas)”.

Posteriormente, llegó uno de los momentos más sublimes de la noche con las baladas Sin ti no puedo vivir (dedicada a sus padres y a la hermana Francisca de los Ángeles, ya fallecidos), siguió con Mi eterno amor secreto, de la cual se escuchó un solo coro en todo el Poliedro casi a las once de la noche.

Continuó con Basta ya, La gran fiesta (junto a un cuerpo de baile de niñas venezolanas), Vuela muy alto, Pegaíto, le rindió un homenaje al Gran Combo de Puerto Rico con el jala jala, Cómo olvidar, Lo que digan de mí (previamente en las pantallas mostraron varias críticas hacia Olga por sus cirugías estéticas), y tampoco faltó el baile del Tongontingon.

Foto: Lenys Martínez

No obstante, Olga aprovechó la oportunidad para agradecer a todos los que hicieron posible el show. Entre lágrimas dijo que oró mucho para que el concierto se lograra. Expresó que hace un tiempo pensó en retirarse para dedicarse a sus hijos y uno de ellos le pidió que no lo hiciera, que siguiera adelante (sollozos).

Invitó a los artistas a que no tengan miedo en venir a Venezuela

“Desde que llegué a Venezuela he llorado mucho de alegría y agradecimiento. He visto gente que quiere echar pa’lante. Estoy contenta porque todos los días podemos hacer un poco más. Toda mi vida diré que soy una puertorriqueña orgullosamente venezolana. Me voy con el pecho inflao. ¡Que sigan viniendo los artistas que aquí hay gente buena, no tengan miedo en venir!”, expresó y se ganó una fuerte ovación de todo el público que se mantuvo de pie durante las casi tres horas de espectáculo.

La fiesta no terminaba. La vibra de Olga Tañón se extendió con Muchacho malo, Tú te lo pierdes, y volvió a cantar La Gran Fiesta. En esta ocasión, invitó a todos sus bailarines, así como también a las niñas que son parte de la academia de Mery Cortez, a quien también invitó al escenario y se dieron un fuerte abrazo.

Para finalizar la velada, Olga expresó que “nadie ha dicho que la vida es fácil”. Sin embargo, piensa que se debe disfrutar. “No le pidamos a todos que contribuyan, sino que haciéndolo independientemente vamos a lograr muchos más milagros. Este pueblo nunca pierde la fe y se merecen todas las bendiciones del universo”, dijo.

Foto: Lenys Martínez

Luego, su esposo, Billy Denizard, se le unió junto a su Production Manager, María de los Ángeles, quienes los tres en un efusivo abrazo y entre lágrimas despidieron la noche a las 12:05 am con el show que Olga Tañón aseguró que sería “para recordar”.