El panorama en Cuba no solo es crítico por la falta de suministro eléctrico, sino por una estructura social y económica que parece haber llegado a su límite.
Para profundizar en esta realidad, conversamos con el padre Eduardo Llorens Núñez S.J., coordinador de la Red de Espiritualidad Provincia Caribe, en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias, donde ofreció una visión cruda y detallada de lo que ocurre dentro de la isla.
Más allá de los titulares sobre apagones generales, el padre Llorens enfatizó en que el problema es estructural y que no se trata de un evento aislado, sino de la consecuencia de años de desinversión.
“No es simplemente que haya una caída del sistema eléctrico nacional… una más. Es que ya van ocho en el último año y medio aproximadamente, y eso responde a un colapso del sistema energético nacional, porque no se han hecho en su momento las inversiones o reparaciones que se debían haber hecho”, explicó el sacerdote.
Esta situación mantiene a las familias cubanas en una vigilia constante, dependiendo de breves ventanas de energía para realizar tareas básicas.
“Podemos imaginarnos un país en que las familias, de las 24 horas del día, solamente tienen corriente eléctrica cuatro o cinco horas ininterrumpidas… ¿Cómo pueden sobrevivir esas personas? ¿Cómo pueden cocinar? Pues, en el breve momento al que llegue la electricidad, que puede ser a las 2:00, a la 1:00, a las 3:00 de la mañana. “Es una sobrevivencia extrema”, agregó Llorens.
¿“Benevolencia”?
Sobre las recientes liberaciones de personas detenidas en el contexto de protestas, el jesuita advirtió que estas medidas no representan un cambio real en la política del gobierno de Miguel Díaz Canel, sino más bien una estrategia de imagen internacional.
“En Cuba, según organizaciones internacionales… Tenemos entre mil y mil doscientos presos políticos. Es decir, de toda esa masa que tú liberes a 51, eso es un 5% aproximadamente, lo cual es irrisorio y no denota un gesto de buena voluntad. Simplemente lo que se expresa con esta acción es todo un juego político: dar una imagen de benevolencia de la dictadura cubana”, señaló.
Además, aclaró que estas salidas se dan bajo “licencia extrapenal”, lo que significa que los ciudadanos siguen bajo amenaza de volver a prisión si realizan cualquier declaración o acción que el régimen considere contraria a sus intereses.
El fin de los aliados económicos
Uno de los puntos más determinantes en el análisis del padre Llorens es el aislamiento financiero de la isla, que históricamente ha dependido de potencias externas para sostener su economía.
“Yo creo que el elemento fundamental es la pérdida de un aliado o sostén económico que le cierra la jugada… En un momento fue Rusia, en un momento fue Venezuela. Al no tener ahora Venezuela esa posibilidad de regalarle el petróleo a Cuba, ¿de dónde van a sobrevivir?”, cuestionó. A su juicio, este vacío de apoyo exterior es lo que diferencia la crisis actual de cualquier otra vivida en las últimas seis décadas.
El acompañamiento de la Iglesia
A pesar del entorno de insalubridad, falta de transporte y escasez de alimentos, el padre destacó la permanencia de los religiosos como un faro de esperanza para el pueblo cubano.
“Lo que estamos haciendo es la presencia: que todavía haya religiosos, religiosas, sacerdotes que están ahí con el pueblo, y que están viviendo la misma situación… Eso yo creo que puede ser un signo de esperanza… Cuando tú lo ves todo negro, que alguien te encienda una pequeña vela, es un signo de esperanza”.
Para finalizar, el padre Llorens agradeció el interés por la situación cubana, subrayando que la única salida que muchos ciudadanos ven hoy en día es, lamentablemente, una intervención externa ante la imposibilidad de generar cambios por vías democráticas o protestas pacíficas internas.
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