A pesar de estar rodeada de la inmensidad de los ríos Orinoco y Caroní, desde el pasado 27 de octubre, Ciudad Guayana vive una importante crisis ante la falta de agua en las parroquias Universidad, Unare y Cachamay de Puerto Ordaz.
Hasta la fecha, la estatal Hidrobolívar ha atribuido la falta de servicio a “trabajos de mantenimiento” en el Acueducto Puerto Ordaz; sin embargo, ha pasado cerca de una semana desde la fecha en la que prometieron que las reparaciones estarían listas.
Una ciudad planificada, pero que desde la creación de Hidrobolívar ha ido abandonando proyectos de modernización y mejoras en torno al servicio de agua. De acuerdo con especialistas, Guayana se ha expandido considerablemente, pero los servicios no se han adecuado a la nueva demanda poblacional.
Según esta teoría, la situación actual no es una problemática reciente, a pesar de que se agudizó durante las últimas semanas, sino el resultado de un amplio crecimiento urbano, estructuras envejecidas, falta de mantenimiento y una gestión pública opaca.
Dada la situación, este medio ha verificado al menos 4 protestas ciudadanas vinculadas a la problemática y, además, en redes sociales usuarios se mantienen dando cuenta de las fallas en más de 7 sectores de la localidad.
Un mantenimiento de nunca acabar
Para saber más de la situación, Radio Fe y Alegría conversó con la coordinadora del Observatorio de Servicios Públicos de Ciudad Guayana, Aliana Estrada, quien destacó que las respuestas ofrecidas por el presidente de la estatal, Daniel Valenzuela, son insuficientes para la odisea que vive el ciudadano.
“Una mentira no puede durar tanto tiempo, esa es una realidad. Ha pasado tanto tiempo del sistema de racionamiento de agua en la ciudad y le dicen a la gente que estamos hoy en un mantenimiento y mañana en otro mantenimiento: la mentira tiene patas cortas. Es no reconocer que tenemos una realidad económica difícil con el alza del dólar y la incapacidad para invertir en mantenimiento y tener personal. Pasan los días, las horas y no resuelven completamente: es allí donde vemos el malestar que tiene la gente”, inició Estrada.
Para el día miércoles 28 de octubre, el presidente de la estatal aseguró que la falla se debe al mantenimiento de unas bombas que componen la Planta Potabilizadora I del Acueducto. Para esta fecha, prometió que el día 31 de octubre sería solventada la falla: a más de una semana, las protestas continúan.
A pesar de que Hidrobolívar ha paliado la crisis enviando cisternas a algunos sectores, el clamor ciudadano es la recuperación total del servicio.
“Soy representante de la mesa técnica de agua de Villa Acero, estamos afectados desde hace más de 15 años con el servicio de agua, sobre todo, las partes altas de la manzana 1 y 8 del sector. Hay niños y personas adultas que necesitamos del servicio. Nosotros no contamos con cisternas que nos pueda traer Hidrobolívar para menguar nuestras necesidades, tenemos que comprar agua. Un tanque dura 4 días y cuesta 10 dólares, ha sido el desfalco más grande que hemos tenido con lo que va de año. Hidrobolívar nos ha desfalcado. O comemos o compramos agua. Hacemos un llamado a la gobernadora que se haga presente en la zona”, puntualizó Xiomara Álvarez, vecina de la parroquia Unare, quien alegó que esta es solo una de las muchas paralizaciones que ha tenido el servicio en los últimos años.
Desidia y falta de inversión pueden repercutir en la salud pública
A pesar de que Estrada no trabaja directamente con esta empresa, desde la instancia que coordina han sostenido entrevistas con ingenieros, líderes parroquiales y creadores de proyectos comunales, quienes ofrecen luces sobre la situación.
“Las bombas son muy viejas, que hay reparaciones a bombas que son exageradamente costosas, también traerlas importadas para satisfacer la demanda… hay una complicación fuerte para resolver el problema del agua. El gobierno ha hecho una política suya el tema de poder entregarle a las comunidades, a través del consejo comunal, la resolución de su problema de agua sectorizado. Yo creo que este problema no es sectorial, es de estado. La Gobernación tiene que resolver el problema con organismos nacionales. Nuestra ciudad es bien operativa, el empuje del estado Bolívar y es necesario tener acciones correctivas”, explicó la coordinadora del observatorio, quien manifestó que es imperativo hacer inversiones para mejorar los servicios en Caroní.
Estrada también destacó que esto afecta directamente la calidad de vida de la gente, pudiendo ser evaluado como un problema de salud pública, toda vez que las personas van recolectando agua que no está saneada y, por lo general, se contamina, para hacer sus labores diarias.
“Esa agua en algún momento puede venir contaminada. El racionamiento trae contaminación. Donde se está almacenando y depositamos el agua no tiene la salubridad debida. Es una cadena de situaciones que debe verse con otra visibilidad. Lo que están viendo ahora es que hay un mantenimiento y la gente tiene que esperar; pero la realidad es que hay gente enferma con bacterias estomacales y no puede lavar sus alimentos, su ropa. Es un tema de salud pública”, sentenció.
Precios altos, servicio deficiente
De acuerdo con la entrevistada la problemática no se trata de una cuestión aislada, sino que la mayoría de las familias padecen por la situación, además, manifestó que las facturas siguen elevando su costo.
“Sectores como Alta Vista Norte, Sur, Villa Colombia que antes no tenían problemas de agua, ahora tienen un esquema de racionamiento que es bastante difícil y complicado. Vemos esta preocupación de la gente porque no estamos percibiendo el servicio como algo que está funcionando: salen a cobrar un servicio que no están prestando que es el otro malestar que tiene la gente”, acotó.
Desde el año 2022, usuarios comerciales y residenciales han reclamado el alto costo de los servicios en Caroní, entre ellos, la factura de Corpoelec e Hidrobolívar, entre las denuncias, destaca la de un conjunto residencial en Alta Vista Norte, el cual paga una factura más de 400 dólares y ha pasado hasta 7 días sin servicio.
“No nos dan respuesta alguna. Los altos costos de dicha tarifa, están muy elevados. Estamos pagando 87.320 bolívares y el servicio no es continuo para emitir dicha factura. Estamos al día y no nos dan respuesta alguna. Queremos una solvencia a esta situación que vivimos como vecino”, reportó a este medio la encargada del condominio de la esta torre.
Asimismo, Estrada señaló que las personas no tienen salario para poder asumir gasto de cisternas y agilizar el abastecimiento. Según las consultas hechas por este medio, llenar un tanque agua puede oscilar entre los 8 a los 10 dólares.
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