Ver videos una y otra vez en redes sociales relacionados con escenas del doble terremoto registrado el pasado 24 de junio en Venezuela se convirtió en una «rutina» para una parte de la población; no obstante, esta práctica está provocando que muchas personas desarrollen trauma vicario.
Se trata de un desgaste emocional y psicológico que surge al escuchar, presenciar o sostener de forma constante experiencias ajenas marcadas por la violencia o el sufrimiento. Es decir, la exposición continua al trauma.
El psicólogo Sergio Villani señaló que en los días recientes, ha evaluado en su consulta a más pacientes que presentan esta sintomatología, sobre todo en las personas que salieron «ilesas», de alguna manera, del doblete sísmico.
«El habernos expuesto tanto a imágenes de las personas atrapadas de la tragedia, hizo lo que se llama un trauma vicario. Vicario quiere decir que lo que vivieron otras personas, lo siento yo en mi propia piel«, explicó.
Ante esto, puntualizó que una de las formas de gestionar este tipo de trauma es enfocar la energía en hacer alguna actividad para ayudar.
«En vez de ser espectadores, que vamos a generar un trauma vicario viendo ese sufrimiento de manera repetida, vamos a convertirnos en personas que le enseñemos a nuestros hijos a decir ‘vamos a donar algo, vamos a llevar a un centro de acopio algo para las personas que están sufriendo, vamos a darle una palabra de aliento a las familias‘», sostuvo Villani.
El especialista destacó que no se trata de evadir la realidad, sino de consumir contenido en redes sociales sin descuidar la salud mental.
«No se trata de estar en negación, cerrar los ojos y decir ‘aquí no ha pasado nada’, no se trata de eso. Se trata de filtrar la información, de informarme pero no con una sobredosificación de esa información. Necesito informarme para tomar decisiones sobre qué hacer«, dijo.
Ansiedad por separación
Otro de los síntomas que están experimentando algunas personas, además del trauma vicario por el consumido excesivo de videos del terremoto, es la ansiedad por separación. Según el especialista, los adultos afectados manifiestan una intensa ansiedad al separarse de sus familiares para realizar trámites cotidianos, ante el temor constante de que ocurra una nueva réplica o temblor.
Villani señaló que para gestionar esta emoción, primero hay que identificar cuál es el pensamiento que hay detrás y comenzar a hacerse preguntas lógicas que ayuden a refutar la idea catastrófica que se tenga.
«Pensamos que va a haber un evento sísmico nuevamente, entonces no queremos que nuestro familiar adulto salga. Para trabajar eso, hay que identificar el pensamiento. Si yo identifico que tengo miedo y veo que tú vas a salir, vas a hacer una diligencia, y vas a ir a un centro comercial o vas a ir a un edificio y estoy experimentando miedo, entonces comienzo a hacer que ese miedo hable. Me pregunto: ‘¿Qué creo? ¿Qué va a volver a haber un sismo?’. Entonces digo ‘bueno, ¿Pero qué probabilidades hay de qué eso ocurra?’ comenzamos a revisar los datos históricos y vemos que quizás no es tan probable. Entonces es como darnos la autoinstrucción de decir ‘me voy a dar el permiso de ir a hacer mi diligencia’ para no caer en agorafobia, que es miedo a ir a sitios concurridos y lugares abiertos», comentó.
Estado de alerta
El psicólogo mencionó que es normal que luego de haber vivido dos terremotos, la persona esté en estado de alerta. «Eso no es una patología, es una reacción de nuestro cuerpo respecto a una amenaza real, entonces vamos a experimentar esa sensación de que nuestros sentidos están más alertas para captar«, añadió.
Sin embargo, puntualizó que a dos semanas de la tragedia, la población que no resultó afectada directamente, puede comenzar a esforzarse por controlar los pensamientos recurrentes. De esta manera, también se estaría previniendo el trauma vicario por ver continuamente videos sobre el doble terremoto.
«Si nosotros ahorita nos ponemos a pensar que va a ocurrir una réplica, que va a volver a temblar, o nos ponemos a recordar imágenes de todo lo que vimos o nos llegó por redes sociales, enseguida el corazón va a estar más fuerte. Es decir, lo que pensamos va a hacer que el corazón vaya más fuerte y estemos más alerta, entonces vamos a controlar lo que pensamos«, manifestó.
Dejar que los niños hablen
En el caso de los niños, el psicoterapeuta cognitivo conductual recomendó a los padres escuchar lo que tienen que decir sus hijos pequeños sobre lo que sienten tras haber vivido un doble terremoto.
«Hay niños que se han puesto nerviosos porque vivieron en carne propia lo que fue el sismo y lo que tenemos que hacer es dejar que ellos hablen sobre cómo lo vivieron, porque eso se llama externalizar«, sostuvo.
Para ayudar a los menores a relajarse, el especialista apuntó que los adultos pueden ir con ellos a un parque, hacer actividades al aire libre, jugar juegos de mesa o algún deporte.
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