El sistema de transporte público en la Gran Caracas atraviesa su momento más complicado pudiera decirse en décadas. Lo que una vez fue una red organizada de unidades modernas, hoy se ha convertido en un escenario de supervivencia donde confluyen el deterioro mecánico, la asfixia económica de los conductores y el maltrato sistemático a los sectores más vulnerables de la población.
En un reporte especial producido por Radio Fe y Alegría Noticias, diversos actores del sector advirtieron que la ciudad se encamina hacia un “paro técnico” inevitable.
Según Yermira Jiménez, presidenta de la Asociación de Conductores La Voluntad de Gandhi, aproximadamente el 30% de las unidades ya están paralizadas en estacionamientos debido a que los dueños no cuentan con recursos para costear repuestos, cuyos precios se rigen por la tasa del euro, mientras el pasaje permanece congelado y devaluado.
Un servicio en “pésimas condiciones”
El reporte destaca que el 70% de las unidades actuales se encuentran en condiciones críticas. Usuarios denuncian asientos deteriorados, ventanas partidas y una falta de seguridad que ha derivado en accidentes graves.
Tal es el caso de la señora Coromoto Almeida, quien sufrió una fractura debido a la imprudencia de un conductor, evidenciando la falta de protocolos y de humanidad en el trato diario.
El calvario de los estudiantes y adultos mayores
A pesar de que la Gaceta Oficial establece beneficios para sectores específicos, la realidad en la calle es otra:
- Estudiantes: Denuncian que los transportistas limitan el cupo de pasaje estudiantil o exigen requisitos excesivos (uniforme y carnet vigente) incluso fuera de horario escolar, ignorando derechos históricos alcanzados en décadas anteriores, como productos de reivindicaciones sociales
- Adultos mayores y personas con discapacidad: Son víctimas de “discriminación en la parada”. Muchos conductores evitan recogerlos para no exonerar el pago, o les exigen velocidad de abordaje, acción que su condición física no permite.
La visión del transportista: El dilema de los insumos
Desde el sector transporte, la defensa es pragmática. Jiménez explica que un caucho puede costar hasta 190 euros si se paga en bolívares, una cifra inalcanzable con la recaudación actual. A esto se suma lo complejo para abastecer de combustible: los choferes solo reciben suministro para trabajar 15 días al mes, lo que reduce a la mitad la movilidad de la ciudad.
Propuestas para una solución urgente
Ante este panorama, el debate público apunta a tres soluciones inmediatas:
- Digitalización del pago: Proponen implementar tarjetas inteligentes para eliminar el conflicto por el efectivo y los vueltos.
- Subsidio directo: Otra alternativa propuesta es que el Estado otorgue un bono de transporte al ciudadano para que este pueda pagar la tarifa real, permitiendo el mantenimiento de las unidades.
- Reactivación del Órgano Superior de Transporte: Para establecer mesas de trabajo que incluyan tanto a transportistas como a las asociaciones de vecinos y estudiantes.
La movilidad en Caracas hoy no depende de un diseño eficiente, sino de la “creatividad comunitaria” y el sacrificio del bolsillo del venezolano, quien gasta gran parte de sus bonos de guerra económica simplemente en poder trasladarse a sus lugares de trabajo.
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