A Navalny no lo pelaron tras su regreso a Rusia

Foto: AFP

Alexei Navalny, líder de la oposición rusa, fue detenido al arribar al aeropuerto Sheremetievo de Moscú, luego de su regreso de Alemania.

Varios policías le pidieron al opositor que les acompañara, tras lo cual Navalny solicitó ser acompañado por su abogado, petición que le fue denegada.

El político se despidió con un beso de su esposa, Yulia, con quien regresó a Moscú desde Alemania, donde se había recuperado durante casi cinco meses del envenenamiento que sufrió en agosto.

El motivo de su arresto, según el comunicado oficial emitido por el Servicio Penitenciario Federal de Rusia (FSIN), se debe a que el pasado 29 de diciembre, se emitió una orden de búsqueda y captura contra él por «las continuas violaciones» al no haberse sometido periódicamente a las inspecciones penitenciarias, algo que no pudo hacer al encontrarse en Alemania hospitalizado.

El líder opositor ruso sabía perfectamente a lo que se exponía regresando a su país. Además, aparte de las acciones emprendidas por el FSIN, el Comité de Instrucción de Rusia (SK) abrió, también el 29 de diciembre, una nueva causa penal contra él por un presunto delito de fraude supuestamente vinculado a la apropiación de 588 millones de rublos (unos seis millones de euros).

Ya en diciembre, la portavoz del SK, Svetlana Petrenko, aseguró que el dirigente opositor se apropió del dinero recaudado a la ciudadanía y lo hizo con el objetivo de financiar su Fondo de Lucha contra la Corrupción (FBK) y otras ONG vinculadas a su actividad.

El político ruso, sin embargo, ya explicó en diciembre que, al igual que todas las demás persecuciones judiciales de las que ha sido objeto hasta la fecha, se trata de otro caso “amañado”, cuyo principal objetivo ahora mismo consiste en obstaculizar las pesquisas que él y sus partidarios están llevando a cabo para esclarecer su envenenamiento.

Con información de agencias internacionales.