Un gol de Gonçalo Ramos en el tiempo de descuento (90+3′) desató la locura en el banquillo luso y certificó la victoria contra Croacia, además del billete a los octavos de final, donde ya espera España.
El choque, correspondiente a los dieciseisavos de final, estuvo a la altura de las expectativas. No solo era una batalla por la supervivencia mundialista, sino el que muy probablemente supusiera el último baile en un mundial para dos leyendas del fútbol contemporáneo: Cristiano Ronaldo y Luka Modrić.
El partido arrancó con Portugal asumiendo la batuta y dominando la posesión ante una Croacia replegada pero peligrosa.
La segunda parte rompió todas las pizarras tácticas. En el minuto 52′, Croacia dio el primer zarpazo de la noche. Ivan Perišić culminó una gran jugada colectiva para adelantar a los suyos.
La respuesta de la ‘seleção no se hizo esperar. Pasada la hora de juego, el colegiado decretó una pena máxima en favor de Portugal tras la revisión del VAR. Con la frialdad que lo caracteriza, Cristiano Ronaldo asumió la responsabilidad en el minuto 68′, engañando por completo a Livaković desde los once metros para firmar el 1-1.
Gonçalo Ramos desata el delirio
Cuando el encuentro parecía inevitablemente destinado a la prórroga y con las fuerzas al límite, apareció la frescura del banquillo luso. Ya en el tiempo de descuento, en el minuto 93′, Gonçalo Ramos, que había ingresado en la segunda mitad, cazó un balón dentro del área y lo mandó al fondo de la red para certificar el 2-1.
Con este resultado, Portugal sigue adelante en el torneo de la mano de Cristiano Ronaldo, prolongando el sueño mundialista hacia un titánico cruce ibérico contra España en la ronda de octavos de final.
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