Siguen desplazándose indígenas de Apure

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Indígena Apure
María Hinojosa/Indígena Jivi/Cortesía

Más de 40 indígenas del pueblo Jivi provenientes de la población de Puerto Páez, en el municipio Pedro Camejo, se desplazaron desde la semana pasada a la ciudad de San Fernando, capital del estado Apure. Recorrieron a pie más de 250 kilómetros. Entre los caminantes también hay niños pequeños.

Aunque no domina mucho el castellano la señora María Hinojosa relató a Radio Fe y Alegría Noticias que se vinieron de esa población porque “la cosa allá (en Puerto Páez) se estaba poniendo muy fea”.

Estos originarios llegaron a una edificación inconclusa del terminal de pasajeros de la ciudad en donde desde hace años viven otros indígenas de otras comunidades.

La originaria le pedía al gobernador de Apure, Eduardo Piñate, que les ayuden con hamacas, chinchorros, mosquiteros y oportunidades de empleo.

Con este nuevo grupo ya son más de 100 indígenas apureños, y algunos provenientes del estado Amazonas, que se encuentran alojados en estas instalaciones en precarias condiciones. Apenas pueden arroparse con unos cartones y plásticos viejos.

Hace dos semanas la alcaldía del municipio San Fernando efectuó una jornada de atención médica y alimenticia a favor de estas personas. Sin embargo, activistas de derechos humanos en la región cuestionaron que con estos operativos “solo se ponen pañitos calientes y no se resuelve el problema de raíz”.

Desde principios de año, y luego del asesinato del comunicador popular José Gregorio Urbina, el pasado 10 de enero, familias enteras de la localidad comenzaron a desplazarse hacia localidades del departamento colombiano del Vichada y también hacia otros municipios de Apure.

Entre los desplazados forzosamente se encuentran cientos de indígenas de los pueblos Amorúa, Cuiva y Jivi, entre otros. A principios del mes de febrero se conoció que 23 familias del pueblo Jivi pernoctaban a orillas del río Sarare, en Guasdualito, capital del municipio José Antonio Páez, provenientes de Pedro Camejo.

En su recorrido por más de 700 kilómetros hasta el Alto Apure se conoció que pretendían pasar luego a territorio colombiano cruzando el río Arauca.